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Discurso de bachillerato 2018

Publico el discurso que dediqué a mis alumnos en la Ceremonia de Graduación de 2018 para que lo guarden, si quieren, a modo de recuerdo.

Excelentísimo señor consejero, Dirección, claustro, familias, queridos tutelados, alumnos de 2º de letras:

El primer día de bachillerato, cuando os recibí en la clase, vuestros ojos me miraban expectantes, buscando desde el primer momento una respuesta, una confirmación de que el camino que habíais elegido era el correcto, ansiosos por saber qué os depararían los dos años de bachillerato. Y, a pesar de que han sido dos años, es curioso, parece que fue ayer cuando empezó y, sin embargo, la intensidad del día a día nos hace ver la enorme dimensión del camino recorrido.

En este camino, en el que siempre hay que avanzar haciendo el camino sin echar la vista atrás, hemos convivido día a día, luchando juntos por conseguir superar el reto, hemos aprendido mucho unos de otros. En vuestro caso, por un lado, los extensos temarios condensados en una letra minúscula que, cuando los escribís en los exámenes sólo puedo leer ya, si me quito las gafas y, por otro, estrategias de cómo afrontar la etapa y el paso a un mundo universitario, en la mayoría de los casos. Pero vosotros también me habéis enseñado mucho: por ejemplo, a no perder la sonrisa, a disfrutar de cada momento haga sol o caigan chuzos de punta. En este tiempo os he visto sonreír en todo momento, incluso, cuando el estrés de los exámenes, de la entrega de trabajos, caía sobre vuestras espaldas. Nunca perdáis esa ilusión, ese brillo en los ojos, esa sonrisa.

Pensando en vosotros, durante todos estos meses, siempre me han venido a la cabeza las palabras de Jaime Gil de Biedma cuando decía: ‘Yo creía que quería ser poeta pero, en el fondo, quería ser poema’. Y eso sois vosotros poemas, no sois el que talla el diamante, sois el diamante mismo. Algunos ejemplos: este grupo ha creado proyectos que quedarán para siempre en nuestra memoria, como la canción de la literatura que compusisteis en primero, que, como sabéis, llevo en el coche y escucho frecuentemente. Increíbles documentales de las tierras del Quijote, el Madrid de las letras, la Alcarria de Cela o Cervantes y Alcalá. Y si echamos la vista un poquito más atrás, juntos, hicimos historia en este colegio pues creamos, en vuestra etapa de ESO, un videojuego indie que fue reseñado en la prensa nacional y que, además, llamó la atención de gran parte de la comunidad internacional hasta el punto de ser expuesto en la Game Developers Conference de San Francisco, ¿os acordáis? Sólo unas personas deslumbrantes pueden hacer proyectos tan brillantes. Si os tuviera que definir diría que sois incansables, apasionados, bucólicos, amantes de la literatura pastoril, del locus amoenus y los tópicos renacentistas, esquivos con el tempus fugit, entusiastas seguidores del carpe diem:

Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia; quería vivir a fondo y extraer toda la sustancia a la vida, dejar de lado todo lo que no fuera la vida, para no darme cuenta, en el momento de la muerte, que no había vivido.

Tal vez, y digo sólo tal vez, aunque quizá sea pronto, sería buen momento ahora echar un vistazo a la etopeya que escribimos en primero de bachillerato. Probablemente, leyéndola, aparezca una media sonrisa en vuestro rostro. Seguro que encontráis ahí una persona distinta de la que sois ahora, más inocente, con menos sabiduría, posiblemente ya, os cueste reconoceros en algunos aspectos. Y eso es una consecuencia inevitable que se produce al aprender.

Seguramente, desde ya, estaréis pensando, una vez superado el bachillerato, que esto no ha sido para tanto. Como contaba Gabriel García Márquez ‘La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado’. Y es que, más allá de los datos, más allá de las fórmulas matemáticas, más allá de los autores, más allá de la fotosíntesis, el bachillerato nos enseña a confiar en nosotros mismos, nos enseña a lidiar con nuestros límites para superar los retos (y el próximo y más inmediato es la selectividad).

La selectividad está cerca y estoy convencido de que todos la superaréis con éxito. Después, nuestras vidas, que son los ríos que van a dar al mar, continuarán su camino, se separarán y tal vez la distancia entre nosotros crezca hasta ser de cientos o miles de kilómetros; puede que estemos años, décadas sin vernos, pero sabed que si, en alguna ocasión, en algún momento, más allá de la memoria, sin importar la dimensión de aquello que sea lo que nos separe, sonase una notificación en mi móvil con un mensaje vuestro pidiendo ayuda o consejo, sabed que, una vez más, allí estaré, con vosotros, a vuestro lado, incondicionalmente, como siempre, animándoos a seguir adelante. Hasta que ese momento llegue, mucha suerte, chicos. Os quiero.

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