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Vacaciones de Videojuegos

Este verano estuve en la Facultad de informática con Guillermo Jiménez Díaz visitando el programa Vacaciones de videojuegos, un taller en el que se enseña a los adolescentes a desarrollar videojuegos con herramientas profesionales. Tanto me gustó que le pedí a Guillermo que nos lo contara todo sobre el programa. Accedió a ello y aquí lo tenemos:

Desde el verano de 2011, en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) llevamos celebrando durante el mes de julio un taller para chavales de entre 11 y 17 años llamado Vacaciones de Videojuegos, un taller único en el que los participantes aprenden a desarrollar videojuegos. ¿Y qué es lo que le hace único? Pues que, a diferencia de otros en los que se les enseña a programar en Scratch u otros programas pensados para los más jóvenes, las herramientas que utilizan en este taller son las mismas que se usan en la industria profesional: Unity3D, 3DS Max y Photoshop.

El taller Vacaciones de Videojuegos es posible gracias a que ha sido creado de la mano del Máster en Desarrollo de Videojuegos de la UCM. Los organizadores y profesores del taller son en su mayoría profesores y alumnos del Máster, lo que hace que sean expertos en estas herramientas tan particulares y que puedan enseñar a utilizarlas a los chavales y ayudarles en el desarrollo.

Generalmente se celebran dos ediciones del taller cada año, una en cada quincena del mes de julio. Tras los 10-12 días que dura el taller los alumnos son capaces de trabajar en equipos de 3-5 personas y de terminar creando un videojuego completo por equipo.

El primer día comenzamos rompiendo el hielo y repasando un poco de historia de los videojuegos. En esta historia le dedicamos un apartado especial a la edad de oro del videojuego en España y les explicamos que, a día de hoy, también tenemos una industria potente a nivel mundial. También les enseñamos los ordenadores, consolas y la máquina recreativa que tenemos en el MIGS, el museo de la Facultad de Informática en el que se celebra el taller.

Llegado un cierto momento de la historia de los videojuegos nos detenemos para escucharles a ellos: a qué juegan, en qué plataformas juegan, qué conocen del sistema PEGI y qué opinan de él, qué piensan sobre la piratería y los modelos de pago de los juegos, cuál es su relación con sus padres y los videojuegos… Uno de los momentos más educativos para los profesores del taller y que ayuda a conocer de primera mano la relación de los jóvenes con los videojuegos.

Finalmente les hablamos de cómo se desarrolla un videojuego en la industria, de las etapas por las que pasa y, sobre todo, de los distintos roles que hay dentro de un equipo de desarrollo. Esto será fundamental para que entiendan que, llegado el momento, tendrán que decidir qué rol van a desempeñar dentro de su equipo de trabajo.

Tras este intenso primer día pasamos a enseñarles las herramientas que usarán para el desarrollo de sus videojuegos. Los 5-6 días siguientes los dedicamos a hacer pequeños tutoriales con los que les enseñamos a modelar en 3D tanto objetos estáticos como personajes muy sencillos y a animarlos, a crear texturas y sprites animados en Photoshop y a desarrollar un pequeño videojuego en 2D y otro en 3D en primera persona con Unity. Ellos no han de programar ni una sola línea de código sino que les enseñamos a utilizar toda una colección de scripts que ya tenemos creados y que son las piezas básicas con las que compondrán sus videojuegos.

Tras esto llega uno de mis momentos favoritos: el mercado de ideas. Cada alumno tiene un par de minutos para explicar al resto qué videojuego les gustaría hacer. Aquí es donde la magia de la creatividad de los chavales nos deja en muchas ocasiones con la boca abierta ya que muchas de las ideas son únicas y de una originalidad brutal. Tras terminar las exposiciones votamos qué videojuegos se van a hacer y se crean los grupos de trabajo, teniendo en cuenta sus preferencias en cuanto al videojuego y al rol que quieren ejercer en el grupo: diseñador con Unity, modelador de 3D o grafista en 2D.

A partir de este momento cada equipo tiene entre 4-5 días para diseñar y desarrollar el videojuego. Ellos se encargan principalmente de la generación de los contenidos: texturas, sprites en 2D, modelos en 3D y escenas en Unity. Para esto último utilizan los scripts que ya les hemos enseñado a usar más algunos adicionales que nos piden y que los profesores desarrollamos durante esos días. Edición tras edición tenemos una mayor colección de scripts, lo que nos permite desarrollar juegos con más mecánicas.

Vídeo de un personaje modelado y animado por un alumno del taller.

El último día es el gran día: carreras para cerrar los videojuegos, mecánicas y contenidos que se quedan fuera por falta de tiempo, pulido de los últimos bugs. Y llega el momento final en el que presentan el videojuego a sus compañeros… y a sus padres, a los que invitamos para que vean el trabajo duro que han creado sus hijos. Da igual cuántas ediciones llevemos, siempre nos dejan con la boca abierta, ya sea por la originalidad, por los contenidos que han creado o por los escenarios tan impresionantes que terminan creando.

Los alumnos que asisten al taller suelen quedar muy contentos. Tenemos chavales que han repetido dos y hasta tres veces, a pesar de que los contenidos son aproximadamente los mismos cada año. Disfrutan de crear algo por sus propios medios y de poder enseñarlo y jugarlo con sus amigos ya que luego publicamos todos los juegos en nuestro blog. Hay de todo: juegos de supervivencia, FPSs de paintball, laberintos, plataformas de todo tipo, videojuegos en los que se mezclan personajes de juego clásicos y dibujos animados… incluso un runner inspirado en los San Fermines o un brawl entre bebés.

Creo que la experiencia es única, tanto para ellos como para nosotros. Ves cómo les has enseñado a modelar y a texturizar una caja y terminan haciendo todo tipo de objetos y armas futuristas. Ves cómo les has enseñado a crear una pequeña demo de un juego de plataformas y crean un juego completo con varios niveles. Ves que no tienen límites, solo los que el tiempo que tienen para hacer sus videojuegos les impone. La magia que perdemos cuando dejamos de ser niños.

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