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La satisfacción enorme e infinita de un profesor

En los últimos cinco años he llevado a cabo un proyecto enorme en mi centro en el que hemos enseñado a los alumnos diseño gráfico, edición de vídeo, edición de sonido, programación, coordinación de equipos humanos y aplicación práctica de gran parte de las asignaturas del currículo y, este verano, me he llevado un sorpresón como pocas veces he tenido a lo largo de mi carrera profesional.

A mediados de julio, Guillermo Jiménez, profesor de la Facultad de Informática de la Universidad Complutense de Madrid, me invitó a conocer el programa de verano que tiene para enseñar a los adolescentes herramientas profesionales de desarrollo de videojuegos, algo que es muy valioso pues los alumnos deben poner en práctica multitud de destrezas, conocimientos y facetas para llevar a buen término las tareas del curso, recordemos además, que la industria del videojuego es la primera industria cultural a nivel mundial, por encima del cine, la literatura y la música juntas.

Llegué a la facultad, a media mañana y allí me recibió muy amablemente Guillermo. Fuimos al aula donde se impartía el curso y, nada más entrar por la puerta escuché…

¡Anda! ¡¡Pero… don Miguel Ángel!!

Di un respingo y allí, entre multitud de pantallas vi dos caras muy conocidas para mí, ¡¡eran dos alumnos de uno de mis cursos de tercero de la ESO!! ¡¡Qué maravilla!! ¡¡Qué satisfacción saber que lo que uno enseña, en ocasiones, llega a prender la llama de la pasión en los alumnos!!

Mi alegría fue enorme y mucho más, muchísimo más, después de ver en qué estaban trabajando, pues han superado ya todos los conocimientos que yo pueda tener sobre desarrollo. Estaban inmersos en crear un juego de terror en tres dimensiones con Unity y 3DMax. Ahí los vi, coordinándose a la perfección con el resto de su equipo viendo cómo yo, un profesor del extrarradio de Madrid, había conseguido que algunos alumnos encontraran algo que les apasione y que quieran dedicar su verano a formarse en una universidad.

Es lo mejor que he podido enseñarles, sin duda, es sensacional que puedan dedicar parte de su tiempo libre a ser creativos y a aprender. Ojalá que esto les sirva para ir encauzando su carrera formativa y profesional.

Estoy muy contento y muy orgulloso de mis chicos, sin duda, es el gran premio a cinco años de esfuerzo en el área de la informática. ¡¡Qué gran satisfacción!! He hablado con Guillermo, el profesor que me invitó al curso, para hablar de las creaciones de los chicos, os podré contar más al respecto a mediados de mes.

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