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Los niños y las tabletas

Este verano, por casualidades de la vida, he podido ver cómo utilizaban las tabletas muchos niños y bebés. He de confesar que me ha sorprendido mucho lo que he visto y esto, como profesores, deberíamos tenerlo en cuenta.

Lo que he visto supone la confirmación de lo que veníamos viendo en los últimos años. Los niveles de atención caen entre los adultos pero, también, entre los niños. Pero es más, es que los bebés, con la tecnología a la que tienen acceso, están aprendiendo a conseguir la información, desde sus meses de vida, de forma fragmentaria.

Y digo todo esto porque he visto cómo utilizaban varias aplicaciones en las tabletas. Muy revelador ha sido el uso de Youtube pues si a nosotros, como adultos, nos dicen si queremos ver en una pantalla un vídeo a pantalla completa o en pequeño, creo que no me equivoco si digo que preferiremos verlo en grande, sin embargo, muchos niños (y también bebés) no se decantan por esta opción, ni mucho menos, prefieren ver los vídeos de Youtube en pequeño. Yo les decía que si maximizaban la ventana podrían disfrutar mucho mejor del vídeo, pues se veía mejor, sin embargo se molestaban ante mi insistencia y volvían a poner el vídeo en pequeño. Y es que se han acostumbrado a tener todo el plantel de opciones, de vídeos sugeridos por la aplicación de Youtube, ante sí e ir saltando de vídeo en vídeo sin dejar que haya terminado el anterior.

Son personas que, desde el comienzo de su vida están teniendo un rol activo en lo que quieren ver, en el tiempo que desean pasar viendo una misma cosa y, por ello, se aburren si se les da todo hecho, si se les dice que hay que hacer esto o aquello, una única cosa, durante un rato por que sí.

Ellos quieren ser partícipes de lo que ven, elegir qué, cómo y cuándo cambian. Nosotros, los profesores, deberíamos tener esto en cuenta para nuestras clases. Los niños (y muchos mayores) ya no tienen paciencia para leer libros, ver una película entera o sentarse frente a la televisión a ver qué ponen. Nuestros cerebros quieren estar activos, saltar de una cosa a otra rápidamente, tener un montón de posibilidades, de opciones ante nosotros para elegir lo que queremos hacer.

Quizá nuestras clases debieran comenzar desde ya a incorporar este abanico de posibilidades inmediatas dentro del corsé curricular. El enfoque por proyectos da una pista de qué podemos hacer para involucrar a los alumnos pero puede llegar el caso de que ni siquiera sea suficiente.

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