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Los blogs y la autocensura

Es posible que tener un blog te dé cierta relevancia en el maremágnum de información que va y viene en internet. Es posible que algunos usuarios recalen en tu blog buscando saber cuáles son tus opiniones y vivencias. En un comienzo, publicar en el blog no pasará de ser será algo divertido y curioso pero, según crezca la audiencia, publicar tus opiniones puede volverse una tarea peliaguda y hasta peligrosa.

Es posible que, una vez terminado ese post al que se le ha puesto tanta emoción, el bloguero se piense mucho hacer click en el botón de publicar. Qué raro, ¿verdad? ¿Qué es lo que ha ocurrido? Debería haber sido un post que saliera al momento del apartado de borradores hacia la colección de artículos publicados. Todo parecía ir bien mientras se escribía, los dedos pulsaban rápidamente las teclas, intentando dar salida a las ideas, intentando impedir que se amontonasen en el cerebro. Siendo así, ¿por qué, en ocasiones, cuesta tanto decidir si publicar o no el post?

Precisamente, la razón puede estar en esa relevancia que se ha conseguido con el blog, en ese querer hacer públicas nuestras opiniones sobre determinados temas o hechos que calarán entre el público y que, pudiéndose hacer virales, pueden cerrarnos puertas o meternos en problemas. ¿Cuántas veces puede haber ocurrido a lo largo de nuestra actividad como bloguero? En mi caso, recuerdo especialmente un post que escribí denunciando las más que inapropiadas ilustraciones de un popular libro de texto de una conocidísima editorial: foto, comentario, foto, comentario, foto, comentario. Mi post era implacable. Tardé un buen rato en escribirlo y le di al botón de ‘publicar post’ convencido de que había hecho lo correcto y la mayoría de lectores compartiría mi opinión.

He hablado mucho de todo esto con amigos, conocidos y compañeros y parece haber un consenso de que, quizá, en un blog uno tenga mucho más cuidado con lo que escribe que en las redes sociales, todo parece estar más focalizado y personalizado.

El caso es que, finalmente, el post no estuvo online ni 24 horas. Arrepentido y temeroso de las consecuencias que pudiera acarrearme haber escrito un post tan ácido y crítico, al día siguiente, nada más levantarme, lo despubliqué, no sin pena, todo hay que decirlo, pero, sí, pasando por el amargo aro de la autocensura. ¿Me ha vuelto a pasar algo así? No, pero se me ha quedado grabado a fuego en la memoria.

¿Y tú? ¿Tienes un blog? ¿Te has autocensurado en alguna ocasión o, directamente, no te implicas en ninguno de tus posts con posturas críticas y reivindicativas?

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