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Fuga de cerebros - Sara Alvira de Celis

Muchos de mis alumnos de bachillerato barajan centrar sus carreras en el ámbito científico. Con el objetivo de que conozcan un poco mejor la realidad de los científicos españoles, le pedí a Sara Alvira de Celis, una investigadora del CSIC que tuvo que emigrar para poder proseguir su carrera, que nos concediera una entrevista.

Usted es una científica que ha trabajado en el CSIC, ¿en qué proyectos participó?

Durante los años que estuve en el Centro Nacional de Biotecnología participé en cuatro proyectos distintos, todos ellos relacionados con la estructura y función de proteínas humanas implicadas en cáncer o enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Párkinson. La mayoría de ellos fueron fruto de colaboraciones con otros grupos de investigación españoles o extranjeros, sin embargo, el principal proyecto, a partir del cual pude sacar adelante mi tesis doctoral, fue el estudio estructural, mediante microscopía electrónica, de las chaperonas moleculares- proteínas que ayudan a otras proteínas a alcanzar su estructura tridimensional correcta, aspecto fundamental para el desarrollo correcto sus funciones. A pesar de que el trabajo estuvo centrado en chaperonas humanas, también las comparamos con la de otros organismos para estudiar diferencias evolutivas. Éste último punto me dio la oportunidad de viajar a la Antártida para estudiar allí los mecanismos de adaptación al medio en ambientes extremos.

Su trabajo en investigación tiene un peso importante, ¿qué es entonces lo que le ha llevado a abandonar España?

Los resultados de los seis años de trabajo de la tesis doctoral han dado lugar a artículos de gran impacto científico (como éste y éste) y a la posibilidad de continuar en el proyecto. Sin embargo, y al margen de la crisis que estamos sufriendo en la ciencia española, la movilidad científica ha sido siempre deseable. En cada país se investiga de una manera diferente, porque los medios técnicos y humanos son distintos. Por lo tanto, la posibilidad de aprender nuevas técnicas y nuevas formas de trabajo, es muy beneficioso para nosotros porque necesitamos estar actualizados en nuestros conocimientos.

Socialmente, ¿hay diferencia acerca de cómo está considerado un científico en el extranjero y en España?

Sí, completamente. A pesar de que en los últimos años en España se están haciendo muchos esfuerzos en divulgación científica para dar a conocer nuestra labor, todavía existe el estereotipo de ‘científico loco’ que le gusta ‘jugar’ en el laboratorio sin obtener resultados productivos a corto plazo. En los países con una amplia tradición investigadora, reflejada en el gran número de premios Nobel como Reino Unido, Estados Unidos o Alemania, ser científico está enormemente valorado. La ciencia es vista como un aspecto cultural más del día a día y se considera un motor fundamental de la economía. En España, decir que eres Doctor significa tener que explicar que no eres un médico, mientras que en el Reino Unido te piden que les expliques qué es lo que investigas. La sensación es extraña.

¿Esa buena o mala consideración se refleja en sueldo y en las oportunidades que se pueden abrir ante usted?

Por supuesto, esta situación se refleja en los sueldos. En España son especialmente bajos en ciencia, incluso siendo Doctor. Además, no es raro que la gente tenga que trabajar sin cobrar en algún momento de su carrera científica por problemas burocráticos o presupuestales. No creo que en ningún país los científicos nos hagamos ricos, pero sí es cierto que en Reino Unido, que es mi caso, se tiene más estabilidad en ese sentido. Además, las oportunidades laborales son más amplias: en casi cualquier ciudad del Reino Unido, por pequeña que sea, hay un instituto de investigación o una universidad de primer nivel.

¿Le han servido sus conocimientos en lenguas extranjeras? ¿Cómo ha sido su adaptación a esta nueva realidad?

El idioma oficial de la ciencia es el inglés, tanto hablado como escrito, por lo que hay que tener una buena base, aunque no es necesario un dominio extremo del idioma. Hoy en día, para la gente joven, tener un dominio medio del inglés es relativamente fácil debido a los esfuerzos que se han hecho en España en los últimos años y el fácil acceso a este idioma en internet o medios audiovisuales. En mi caso, vine al Reino Unido con un nivel B2 en inglés, que me permite desenvolverme sin excesivas dificultades, pero que considero, no es suficiente. Unido a los problemas del idioma de los primeros meses, están los inconvenientes de adaptación a una nueva cultura y nuevos ambientes. Esto ya depende de cada persona. Además del inglés, es interesante también saber al menos lo básico de otras lenguas como el francés o el alemán debido a que es muy normal que se hagan estancias en otros países o que se colabore con gente extranjera. Siempre es un plus de simpatía si sabes algo de su idioma.

¿Cuál es la postura de nuestro gobierno ante la fuga de cerebros y cuál es la sensación de la propia comunidad científica ante esta situación? ¿Se sienten apoyados o abandonados?

En teoría, no hay fuga de cerebros, ésa es la posición de nuestro gobierno, pero los datos hablan por sí mismos. Cuando entré a realizar mi tesis en el Centro Nacional de Biotecnología, en 2008, cuando empezaba la crisis, el centro contaba con alrededor de 700 trabajadores. Cuando me fui hace casi un año, se había reducido a casi la mitad. La reducción drástica que se ha hecho en los presupuestos para ciencia ha motivado que no haya dinero ni para modernizar las infraestructuras, fundamental en ciencia, y, lo que es peor, ni para mantener a los investigadores. La única solución que tienen muchas personas es irse a trabajar al extranjero forzosamente y no porque sea deseable para promocionar su carrera científica. A día de hoy, no se están tomando medidas ni para frenar esa fuga ni para recuperar a los que nos hemos ido. Quizá en el futuro empiece un programa de ‘repatriación’. No obstante, un gran número de gente que se ha ido, no volverá nunca.

¿Sigue siendo válida, en España, la famosa frase de Unamuno del que inventen ellos? ¿Cuál cree usted que es la causa de nuestro atraso en investigación?

Creo que esa frase es válida todavía pero en cuanto al punto de vista de los gobiernos. La mayor parte de la ciencia que subvencionan los sectores públicos (españoles y europeos) es ciencia básica, esto significa que es conocimiento por conocimiento, pero fundamental para futuros avances. Debido a que esto no reporta beneficios a corto plazo, especialmente, el gobierno español no considera que sea prioritario. Pero el estudio de la electricidad también fue ciencia básica en su momento. El principal motivo de no estar a la cabeza de la investigación mundial no se centra en los investigadores puesto que hay muchos y muy buenos, sino en el poco apoyo público que tenemos. No nos consideran como un motor económico que traerá prosperidad al país y, por tanto, no nos dan los medios suficientes para desarrollar todas nuestras ideas. Cuando nosotros escribimos con lapicero, las principales potencias científicas usan ordenadores. Así es mucho más difícil llegar alto, aunque no imposible.

¿Están bien preparados los científicos españoles?

Ahora que puedo comparar entre lo que tenemos en casa y lo que hay fuera (a nivel científico y en otros sectores profesionales), sin duda alguna puedo decir que salimos muy bien preparados. El sistema educativo universitario español, al menos el que había hace unos años, nos formaba en las bases de aquella carrera que elegíamos, desde las matemáticas o la química básica en los primeros años, hasta acabar por lo aplicado en los últimos. Después hay que estudiar el año o dos años de Máster para acceder al doctorado, y una media de 4 años de formación y trabajo hasta ser doctor. En el Reino Unido, por ejemplo, sus carreras son de tres años, muy aplicadas, y no es obligatorio cursar un máster para acceder al doctorado. Este sistema tiene la ventaja de que se puede llegar a ser doctor a los 25 años cuando en España casi es a los 30, pero tiene el inconveniente de que tienen más carencias en las bases y la experiencia. Los jefes de grupo son conscientes de esto, y tienen en alta estima a los científicos españoles. Además, debido a las vicisitudes que hemos tenido que pasar por no tener los medios más adecuados para investigar, aprecian nuestras ideas y nuestra forma de ser ‘peleona’ que sirve sacar adelante los proyectos. Una vez más, nos valoran más fuera de casa. Los científicos españoles que somos todoterrenos.

Qué recomendaciones daría a las nuevas generaciones de científicos que están ahora formándose en la universidad.

Para trabajar en ciencia hay que estar muy motivado. Éste es un trabajo vocacional. Quien llega aquí para probar, normalmente no se queda. Hay que estar preparado para el fracaso de los experimentos, que es lo normal y hay que ser inquieto intelectualmente. Es un trabajo muy estimulante y creativo puesto que día a día hay que actualizar conocimientos e intentar buscar soluciones a los problemas que van surgiendo. Una vez que consigues resultados positivos o descubres algo nuevo, la cabeza ya está dando vueltas pensando en un nuevo experimento. En cuanto a oportunidades laborales, el mundo científico es altamente competitivo. No basta con tener un buen expediente académico, prima más la experiencia. Por eso yo recomendaría, ya desde los primeros años de carrera, intentar conseguir prácticas en institutos de investigación o en los departamentos de las universidades para ir conociendo las técnicas básicas de investigación. Por una parte permite a los jóvenes valorar si ese área de investigación les gusta, si la ciencia en sí ‘es lo suyo’ y en el futuro, demostrar lo que se sabe hacer.

¿Cómo se ve a nuestro país desde el extranjero? ¿Está bien considerado desde el punto de vista social? ¿Y desde el punto de vista científico?

En Reino Unido no tienen especial mal concepto de España. A pesar de que conocen más nuestro país por el turismo de sol y playa, no tienen mala imagen de nuestras empresas y proyectos. Nos consideran gente muy abierta y alegre, con buenas ideas y trabajadora, aunque siempre hay quien nos encasilla en los típicos estereotipos, al igual que dentro de España. Como ya dije, nuestro país no destaca por una larga historia científica pero en distintas áreas hay científicos brillantes reconocidos a nivel mundial. Que nuestros medios no sean los más punteros, no significa que nosotros no trabajemos bien.

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