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RetroMadrid 2014: luces y alguna sombra

Los que me seguís en Twitter sabréis que este fin de semana era muy especial para mí pues asistí a uno de los eventos anuales que nunca me pierdo: RetroMadrid, un lugar en el que disfrutar de la retroinformática y el software indie.

Llevo participando en RetroMadrid desde hace más de una década, al principio como mero curioso que vagaba y disfrutaba con lo que había en las mesas y, en otras, como activo participante e, incluso, en alguna edición, como expositor. No soy hombre de ferias pero siempre he considerado RetroMadrid como un lugar en el que reencontrarme con viejos y queridos amigos para conversar de los viejos tiempos y, lo más importante, revitalizar estos viejos tiempos con nuevos y apasionantes proyectos. En definitiva, una cita imprescindible en el calendario.

La edición de este año era muy especial para mí, por primera vez, asistía en calidad de, si se me permite la osadía, desarrollador de videojuegos (en realidad, por el momento y haciendo honor a la verdad, de un único videojuego junto a mi increíble y entusiasta equipo de alumnos y amigos). Por todo ello, tenía muchas conversaciones informales programadas, y cumplí muchas de ellas aunque, lamentablemente no pudieron ser todas las que me había propuesto por falta de tiempo y de que coincidiera, dentro del recinto, con las personas con las que quería hablar. Me llevé, de todas ellas, muy buenos comentarios de Monsters Are Back!! lo que me alegró enormemente. Estas tertulias improvisadas tenían como temas de conversación la organización del equipo, cómo habíamos hecho los gráficos, la dificultad de nuestro juego y, lo más importante, nuevos horizontes, nuevos proyectos que van abriéndose camino, llenando de ilusión y vitalidad nuestras mentes, atiborrándolas de nuevas ideas. Particularmente provechosa fue la entrevista que mantuve con David Colmenero, programador de Justin and the Lost Abbey y Escape From Asylum, ambos para el ZX Spectrum. Ya os contaré detenidamente cuando tenga algo concreto que enseñar pero un apasionante proyecto para móviles está muy próximo a comenzar y el equipo casi está ya formado, un equipo de personas pequeño y que nos conocemos bien.

En este RetroMadrid, fue muy bonito poder hablar, en persona, con otros desarrolladores de juegos, muchos de ellos, para plataformas de hace varias décadas pero renovando los géneros, exprimiendo las máquinas hasta límites que no se creían posibles y levantando tanta o más expectación que en la época lo hacían el ZX Spectrum, el Amstrad o el Commodore reinaban.

Los chicos de RetroWorks coparon gran parte del interés de la feria con las ediciones físicas de sus últimas creaciones (tal es así que conozco aficionados que se han recorrido medio país únicamente para poder adquirir la edición especial de Los amores de Brunilda que se puso a la venta en esta edición de RetroMadrid). Pude charlar, brevemente, con Bytemaniacos y conocer las maravillas que hacen con el ensamblador Z88DK. También pude asistir a una presentación del motor que programó @manz para la creación de aventuras gráficas, algo que puede dar, también, mucho juego en el aula de lengua e informática. Lamentablemente (ay, esas fotos de perfil) no lo reconocí y no pude saludarlo como era debido. Pasé también a saludar a los chicos de GamesTribune (que nos habían hecho una entrevista a propósito de Monsters Are Back!!), curioseé por las novedades que presentaba Indie-O-rama y no pude acercarme, finalmente, lo siento en el alma, a conocer a Locomalito y Gryzor87 el domingo por tener ineludibles compromisos familiares. Se me quedó pendiente, también, (increíble pero cierto) hablar con los chicos de El Mundo del Spectrum aunque sí pude departir unos momentos con la gente del podcast Fase Bonus, y otras asociaciones del mundillo. Muchas citas, poco tiempo y montones de asuntos que comentar.

El ambiente que, tradicionalmente, se respira en esta feria de la retroinformática y el mundo indie es muy especial porque nos conocemos prácticamente casi todos pues, a pesar de la expectación que esta edición levantó y los consabidos problemas de aforo (por motivos ajenos a la organización, todo hay que decirlo, pero que afectan de lleno a la imagen de una feria de gran renombre) el mundo de la retroemulación y el desarrollo indie es bastante pequeño. Es muy loable que la organización haya intentado popularizar nuestra afición pero ha habido contratiempos organizativos que han levantado airadas críticas en las redes sociales. Me gusta que RetroMadrid sea más grande que la originaria MadridSX pero, quizá, Matadero de Madrid no sea el sitio más apropiado para celebrar la feria y, quizá, después de todo, cuando, después de esperar varias colas conseguimos entrar, vimos que, dentro, estábamos los de siempre, los que, a fin de cuentas, vamos año tras año a hablar de nuestra extraña y peculiar afición pasando un rato agradable y entretenido.

Visitar la feria ha sido, como siempre, una experiencia positiva y maravillosa. Una sensacional oportunidad de conocer, de primera mano, lo que se mueve en nuestra afición y, por supuesto, de reecontrarnos con viejos amigos. Habrá que esperar un año para poder volver a disfrutar del sabor que da la circuitería con solera ;)

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