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La poesía está en la calle

No es la primera vez que José Manuel Gallardo protagoniza alguna de las entradas del blog. Este profesor, compañero de facultad y debates lingüísticos es, también, uno de los poetas más relevantes de un movimiento que se extiende por numerosas ciudades inundando la calle de poesía. Muchas veces quise hablar de ello en este blog, sin embargo, lo apropiado es dar la palabra a quien participa activamente en la vida literaria de Madrid para que nos cuente, de primera mano, cómo se vive la poesía en la capital.

No en los libros del despacho del sabio, heredados de sus ancestros: en los libros del viejo rockero, sonriente y en la calle, que no tiene libros. (José Daniel Espejo, Música para ascensores)

La poesía está en los libros, de acuerdo, y está en los blogs (en cientos, en miles de blogs); pero la poesía también está en la calle, al doblar la esquina, en el bar de enfrente. No es un tópico, no estoy diciendo que todo tiene su lado poético si se sabe buscar; no. La poesía está en la calle porque los poetas están en la calle, son de la calle. Y existen.

Quizá ustedes leyeron a Bécquer en sus colegios (y no se arrepintieron mucho de ello), quizá oyeron hablar y se acercaron brevemente a las palabras, a los versos de Juan Ramón o Lorca; quizá fueron más atrevidos y llegaron a leer a Ángel González o Gil de Biedma; quién sabe si incluso reconocen los nombres de García Montero o Carlos Marzal. Quién sabe.

Si es así, no se arrepientan del todo, quizá hayan empezado un camino en el que es tan difícil entrar como salir una vez transitado. ¿Y cómo entrar en él? ¿cómo hacerlo cercano y vivo y real? ¿cómo sacarlo de páginas y blogs? Ya se lo decía: la poesía está en la calle.

Esta última década la poesía se ha hecho notar como pocas veces en la realidad social española; es fácil (si uno sabe mirar) encontarla; aun así, aquí van algunas pistas.

La poesía está en los bares. En muchas ciudades españolas se pueden encontrar un buen puñado de bares donde, además de tomar algo, se celebran periódicamente recitales poéticos; en Madrid (ya cerrado el Bukowski en 2013) podemos acercarnos los martes a Diablos Azules, donde el poeta y narrador Carlos Salem organiza semanalmente un recital poético con un poeta invitado y posteriormente una jam session de poesía, donde cualquier poeta puede recitar sus versos con solo haberse apuntado previamente. La sesión se emite en streaming.

También el poeta, pintor y gestor cultural Bolo (Hipólito García Fernández) celebra semanalmente varias sesiones poéticas en el barrio de Lavapiés; sus eventos tienen un nombre tan fascinante como la variedad de poetas que se pueden escuchar en ellos: ‘Conflicto sentido’, ‘El vómito de los carruajes’, ‘No te entiendo casi todo’…; en locales como La noche Boca Arriba, La Bella Ciao, Tapas y Fotos, etc.

La poesía se puede encontrar junto a la música en locales como el mítico Libertad 8, donde se organizan diariamente conciertos o recitales, o el Micro Abierto MAL8 organizado por el cantautor y poeta Andrés Sudón. La organización MXV (Música Por la Voluntad) mezcla en su encuentro de creadores todos los domingos en El Colmo, músicos y poetas recitando, cantando y musicando versos.

La poesía está en las librerías. Y no solo porque vendan libros, sino porque algunas como El dinosaurio todavía estaba allí o Tipos Infames organizan eventos culturales y poéticos con frecuencia.

La poesía está en la calle. Quien haya seguido aunque solo sea levemente los movimientos sociales de los últimos tiempos: 15M, asambleas de barrios, etc. también habrá encontrado (como lo hacía Blas de Otero) poetas recitando y compartiendo versos.

¿Hablamos de los centros culturales y Bibliotecas que organizan recitales? Son cientos en España, como los encuentros ‘A Vallecas en Verso’ que organiza el colectivo Poekas en la biblioteca Paco Rabal los jueves a mitad de mes.

Pero esto sucede en muchísimas ciudades: El Colectivo Iletrados organiza recitales en la ciudad de Murcia; Los Banderines del Zaguán en Almería, La puerta de Tannhausen en Plasencia… Un formato americano y de mucho éxito es el Poetry Slam: un micrófono, varios poetas, breves minutos para defender en público sus propios versos y un único ganador por sesión. Se organiza en muchísimas ciudades: Barcelona, Bilbao, Ciudad Real, Madrid

Además de todo esto, son decenas los poetas que montan sus propios recitales en distintos locales pequeños o grandes de las ciudades.

No he hablado aquí de poesía, por cierto; es tan variada como quien la escribe: político-social o vanguardista, clásica, amorosa, erótica contundente, suave. Recitada o leída, quizá musicada. Sola o compartida, individual, grupal, performativa… Quien no la conozca, que intente darle una oportunidad. Seguro que quedará sorprendido.

Si es ahora cuando se animan, les invito a acercarse a NdelT (Nota del Traductor, C/ Tabernillas, 15) donde el poeta Héctor Castilla organiza a partir de este mes un recital poético cada quincena: estarán allí Pepe Ramos, Ana Pérez Cañamares o Gsus Bonilla, entre otros; yo mismo recitaré allí el 4 de junio, por si quieren que nos veamos los versos.

[José Manuel Gallardo]

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