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Cinco palabras para este verano

Siguiendo la línea iniciada por la entrada ‘Diez palabras del español que me encantan‘, me propongo en esta ocasión comentar cinco vocablos del español especialmente relacionados con el verano que me gustan mucho.

‘Sestear’
Procede de la abreviación de la expresión latina ‘hora sexta’, que era la de más calor. En la cultura mediterránea, las comidas son muy copiosas y las pesadas digestiones hacen que la sangre baje al estómago produciendo una plácida sensación de letargo. En el término ‘siesta’, la aliteración de la ‘s’ la relaciona con las palabras ‘susurro’, ‘siseo’ o ‘silencio’. De hecho, en las ciudades del sur de España como, por ejemplo, Córdoba, debido al intensísimo calor, durante la siesta está prohibido hacer cualquier tipo de ruido, llamar por teléfono a una casa o hacer visitas.

‘Chicharrra’
Comentaba, antes, que el silencio era algo característico de la hora de la siesta, un silencio impuesto por el implacable sol que cae a plomo en las -a esas horas- desiertas calles españolas. No obstante, en muchos lugares, ese silencio se rompe por el sonido de las ensordecedoras ‘chicharras’, palabra con una fonética onomatopéyica que ejemplifica a la perfección el estridente escándalo que hay en muchas zonas cuando el calor aprieta. Se relaciona con el término ‘achicharrarse’ que significa tostar algo a fuego hasta quemarlo. ‘Sol’, ‘calor’, ‘fuego’, ‘chicharra’ son voces que definen cómo es el verano en gran parte de nuestro país.

‘Tertulia’
El cadencioso discurrir del tiempo durante los meses de verano, unido a la ausencia de responsabilidades laborales, provoca que haya un aumento de las relaciones sociales y, con ellas, que aparezcan las ‘tertulias’, pudiendo ser éstas más o menos apasionadas. Una tertulia es una reunión de gente que se une para conversar sin un tema prefijado, de hecho, es frecuente que se salte de un tema a otro sin demasiado orden (lo que las diferencia de los ‘debates’). Me encantan las tertulias de café o en alguna terraza, buscando la frescura de la noche mientras uno se toma algo con los amigos. En estas tertulias suelo tocar temas como literatura, cine, nuevas tecnologías, semántica o juegos.

‘Algarabía’
En las mañanas de verano, los mercadillos al aire libre viven la efervescencia de las compras de alimentos frescos, frutas llenas de dulce jugo, bañadores, y otros productos propios de la temporada estival. En estos mercadillos encontramos a vendedores, que con su potente voz y característica cantinela, informan de las ofertas del día a los compradores con piropos, rimas y chistes variados. Etimológicamente, ‘algarabía’ proviene de ‘lengua arábiga’, ‘lenguaje incomprensible, jerigonza’, ‘griterío confuso’. Estos mercadillos son lugares divertidos, llenos de ‘jaleo’, ‘ruido’, ‘risas’ y ‘comentarios’ en medio del aparente ‘desorden’ imperante. Siempre guardaré en la memoria las gráficas descripciones que Gerald Durrell hacía de los mercadillos de Corfú.

‘Jazmín’
Los paseos que tienen lugar durante las cálidas y agradables noches de verano son un estímulo continuo para la pituitaria. La delicada pero intensa ‘fragancia’ de las flores endulza el ambiente nocturno. Los ‘jazmines’ y las ‘damas de noche’ se abren una vez que el sol se ha puesto, cuando las ciudades cambian de vestido, inundando plazas y calles con su maravilloso y embriagante olor, llenando de vida la oscuridad nocturna y de ansia de vivir, los corazones.

¿Cuáles son tus palabras favoritas del verano?

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