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El modo: indicativo vs. subjuntivo

El sistema verbal español es apasionante, todos los profesores de español somos conscientes de ello. Es muy completo y versátil pues, además de servir para indicar cuándo ocurre una acción, permite expresar el punto de vista, la opinión e, incluso, qué sensaciones o emociones le produce al emisor algún tema concreto.

El español tiene tres modos: indicativo, subjuntivo e imperativo. Los alumnos suelen tener muy claro que el imperativo sirve para dar órdenes a los receptores del mensaje pero no es tan frecuente que sean conscientes de la utilidad de los otros dos. Veamos, de forma simplificada, las diferencias:

El indicativo es el modo que nos sirve para hablar de lo que el hablante considera real (que puede no ser compartido por el resto de receptores). Por ejemplo:

-‘Mi mejor amiga es muy simpática’.
-‘No, no lo es‘.

Ambos hablantes consideran que dicen la verdad y para que quede constancia de ello utilizan un presente de indicativo que no deja lugar a dudas. También podemos utilizar los verbos en pasado para informar de algo que consideramos cierto, probado y que no admite lugar a discusión alguna:

‘Mi mejor amiga era muy simpática’.
‘Mi mejor amiga fue muy simpática’.
‘Mi mejor amiga ha sido muy simpática’.

Pero, oh, sorpresa, también podemos utilizar el indicativo para expresar afirmaciones que aun considerándolas reales y ciertas ya no parecen tan seguras:

‘No la conozco pero estoy seguro de que su mejor amiga será muy simpática’.

En un post que publicaré dentro de unos días sobre los usos rectos y trasladados de los tiempos verbales explicaré en detalle el uso de probabilidad que se suele dar al futuro para hacer hipótesis en el presente. Por ahora, nos basta comprobar que, a pesar de haber hecho una afirmación, el hablante no conoce a la amiga y supone que es simpática aunque no puede asegurarlo completamente.

Todavía podemos alejarnos un poco más de lo que es real con el indicativo. El condicional nos permite enunciar hipótesis sobre lo que el hablante cree que puede ser cierto o no:

‘Si la conociera, podría decir si es simpática’.

Es evidente que no conoce a esa amiga de la que habla pero deja en el aire asegurar si es simpática o no. Con todo, es posible también decir que sí la conoció pero el hablante no cree que la simpatía sea una característica intrínseca de esa amiga del alma:

Sería muy simpática pero a mí no me lo pareció’.

Todo lo dicho hasta ahora pertenece al terreno del indicativo, una zona segura y cómoda en la que el hablante enuncia de un modo seguro y, hasta cierto punto, inequívoco, sus opiniones, creencias o afirmaciones. El mundo del indicativo es triste, pues no deja lugar al mundo del deseo, de lo irreal, de lo que me gustaría que pasase, de los sueños. Curioso, ¿verdad?. Veamos cómo se consigue esto. Comencemos entrando tímidamente en el subjuntivo, usemos primero un presente:

‘¡Ojalá mi mejor amiga sea muy simpática!’
‘Quiero que mi mejor amiga sea muy simpática’.

Con el subjuntivo cambia todo, comprobamos que estamos en otro plano completamente diferente al del indicativo, es un mundo irreal pero, por ahora, mis deseos están dentro de lo posible. No sabemos si tiene o no una mejor amiga y, en el caso de que la tenga, quizá no sea muy simpática y le gustaría conocer a otra persona. En este caso, lo sorprendente es que estamos utilizando el presente de subjuntivo para referirnos a una posibilidad en el futuro.

‘Tal vez su mejor amiga sea muy simpática’.

Ya no encontramos, por ningún lado, esa certeza que tan evidente era en el indicativo. El hablante no conoce ni ha conocido a su mejor amiga, parece, incluso, que el tema le viene un poco de soslayo y lanza una hipótesis que es considerada como posible.

Los terrenos del subjuntivo son tan apasionantes como lo es nuestro mundo interior, por eso se llama subjuntivo, porque plantea posturas subjetivas. Tal es así, que si seguimos adentrándonos aún más en el modo subjuntivo, encontraremos que desaparece el rastro de lo que consideramos posible, nos alejamos aún más de la realidad y comenzamos a navegar, de la mano del pretérito imperfecto de subjuntivo, por las turbulentas y oscuras aguas de los deseos irrealizables:

¡Ojalá mi mejor amiga fuera simpática!’.
‘Quizá antes fuera simpática, pero ahora no me lo parece’.

Nuestro sistema verbal es una verdadera maravilla, tanto que permite expresar lo imposible, lo irrealizable, lo que nunca vamos a poder cambiar a pesar de haberlo deseado con todas nuestras fuerzas. Solemos usar, para ello, el pluscuamperfecto de subjuntivo:

‘¡Ojalá hubiera sido simpática!’.

Nunca lo fue, me hubiera gustado que lo hubiese sido pero no fue así y, lamentablemente, el pasado no se puede cambiar.

Decía antes que el indicativo es el modo de lo que es real, pero real para el hablante aunque no lo sea para el resto. Ahora, una vez leído lo de más arriba, podemos entender las diferencias en estas oraciones:

‘En Marte viven Marcianos’.
‘¡Ojalá haya marcianos en Marte!’.
‘¡Si hubiera habido marcianos en Marte ya los habríamos visto!’.

Esta es la razón por la que los textos científicos tienen una abundancia enorme de indicativos: el afán de objetividad. Por el contrario, los textos humanísticos, muy dados a la argumentación, los puntos de vista personales y la apertura de numerosas hipótesis sobre determinado tema, tienen un número considerablemente mayor de subjuntivos.

Lo dicho en esta entrada es la puerta de entrada al análisis de nuestro sistema verbal. Utilizamos los tiempos verbales para mucho más que para expresar cuándo ocurre una acción. La complejidad de todo el sistema verbal suele traer de cabeza a los alumnos extranjeros que estudian español pues los presentes sirven, además de para el presente, para el pasado y el futuro. Tenemos tiempos de pasado que sirven para el presente, condicionales que se utilizan con frecuencia para hablar de momentos futuros relativos a un pasado y pretéritos pluscuamperfectos que fijan un momento anterior a otro pasado. Con todo, las reglas poseen numerosas excepciones que enriquecen aún más nuestras posibilidades de expresar lo que sentimos, deseamos o consideramos real. Todo esto será tratado en futuras entradas.

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