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Diez palabras del español que me encantan

Debido al cierre de Google Reader y los posts que publican multitud de blogueros comentando el movimiento la jugarreta de la gran G, estoy descubriendo una parte de la blogosfera que desconocía y que me está resultando muy interesante. Tal es así que, en HacheMuda, encontré, por casualidad, una entrada dedicada a una selección de diez palabras extrañas y hermosas del castellano. Como profesor de lengua no pude dejar pasar la ocasión y aproveché para seleccionar y comentar diez palabras del español que me encantan. Aunque no son necesariamente las que más me gustan, ni están todas las que me encantan, sí son las que quiero compartir en este momento. La lista que sigue es muy personal y puede que no sea compartida por los lectores, así como, tampoco, las explicaciones para cada una de las palabras, donde la fonética, en mi caso, tiene una relevancia muy subjetiva.

‘Tiquismiquis’
Esta palabra me gusta por su fonética expresiva. Suena con un tono mecánico, como de un engranaje de piezas pequeñas que deben ir encajadas de una forma muy especial y particular, tan especial y particular como las personas que merecen el calificativo. Un tiquismiquis es una persona que se preocupa de detalles tan pequeños que no son merecedores de la grave importancia que se les otorga. A pesar de que suela ser negado, todos somos un poco tiquismisquis con según qué cosas.

‘Arrumaco’
Preciosa palabra para definir una muestra de cariño hecha con un gesto o con una caricia. Esa doble erre la emparenta fonéticamente con otras que traen al término ‘arrumaco’ una semántica enriquecedoramente tierna y amorosa: ‘ronroneo’, ‘susurro’, ‘roce’, ‘arrullo’ e, incluso, si me apuran, desde un punto de vista coloquial en lo que a flirteo se refiere: ‘remolonear’.

‘Nictálope’
Persona o animal que ve mejor por la noche. Por extensión, fue una palabra que sentí muy próxima a ‘crápula’ en mis años de facultad.

‘Veleidoso’
Persona de voluntad antojadiza e inconstante, que cambia de opinión o de actitud como una veleta cambia de sentido movida por caprichosas ráfagas de viento. Me gusta por su fonética, el grupo vocálico ‘ei’ hace una especie de tirabuzón en la fonética de la palabra acentuando el carácter mudable, cambiante y ligero de las posturas de las personas caprichosas.

‘Cementerio’
Aunque pueda sorprender, sí, ‘cementerio’. No es una palabra que me guste por su significado vital, obviamente, ni por su fonética, que no es nada especial. Sin embargo, desde el punto de vista etimológico, no está exenta de cierto contenido poético. ‘cementerio’ proviene de la palabra latina ‘coemeterium’ (dormitorio) y, ésta, a su vez, de la griega ‘koimáo’ (me acuesto). Así pues, ‘cementerio’ nada tiene que ver con ‘cemento’ como muchas personas piensan, sino con ‘dormitorio’. Se trata del lugar donde las almas duermen.

‘Cuchipanda’
Una ‘cuchipanda’ es una comida alegre y festiva que hacen varias personas. Viene del antiguo participio de cocer ‘cocho’>’cocido’ y del adjetivo ‘pando’ (hinchado, lleno). De este modo, además de la divertida fonética de la palabra, su significado se relaciona con ‘algarabía’, ‘jaleo’, ‘festín’, ‘manjar’, ‘charla’, ‘risa’, ‘diversión’…

‘Hola’
Para mí, ‘Hola’ es una palabra muy alegre pues siempre se espera que te la digan con una sonrisa y, cuando se dice, suele estar cargada de emoción. ‘Hola’ es lo primero que se dice antes de dar un beso o un abrazo. ’Hola’ es una palabra amable, una palabra que supone el comienzo de muchos buenos momentos, de emocionados reencuentros tras haber perdido el contacto, de saludos afectuosos, de citas amorosas, de reuniones familiares, de nuevas historias, de intensas experiencias. ‘Hola’ es una palabra tan sencilla, sincera y emocional que duele cuando te la niegan.

‘Impío’
Dícese de una persona falta de piedad. Se trata de una palabra negativa pero que trae a mi mente muchos recuerdos de mis años de juventud, cuando leía literatura fantástica para pasar de una forma entretenida las calurosas y eternas tardes de verano. Al mismo tiempo, su fonética me resulta cruenta y afilada, capaz de hacer jirones cualquier cosa. Tiene dos vocales erradas ‘i’ y una ‘p’ en el centro de la palabra que acentúa la ruptura del grupo vocálico ‘ío’.

‘Cambalache’
Un cambalache es, según la RAE, un ‘trueque, considerado con desprecio, jactancia, satisfacción, pesar u otro movimiento del ánimo que se expresa por el tono y el contexto’. La palabra me sugirió siempre bastante desorden, por ello, siempre la asocié a ‘bazar’, ‘rastrillo’ o ‘mercadillo’, no por el ‘desprecio’ que asegura la definición, sino por el propio retorcimiento fonético del término ‘cambalache’, en este tipo de lugares siempre se ‘regatea’, se ‘negocia’ rodeados de gran cantidad de objetos que inundan los atestados anaqueles. Es una palabra muy divertida, fonéticamente hablando, que se emparenta con la portuguesa ‘cambalacho’ y que, según Corominas, probablemente provenga de un cruce con la palabra ‘cambio’ o ‘cambiazo’

‘Pusilánime’
Un pusilánime es una persona que no tiene ánimo ni valor para acometer grandes empresas. La constancia es uno de los valores que más aprecio en las personas y cuando la constancia va asociada a trabajar para sacar adelante los proyectos, para conseguir los objetivos que nos hemos propuesto, nos alejamos de esta palabra tan negativa pero que tiene una fuerza expresiva que siempre llama la atención.

¿Y cuáles son las diez palabras que meterías en una lista como ésta?

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