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Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda

Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda1. Breve biografía del autor.
Neftalí Ricardo Reyes Basoalto nació en El Parral (Chile) en 1904. El poeta queda huérfano de madre apenas cumple un mes. Dos años después su padre se casará de nuevo y se mudarán a la población de Temuco. En 1918 consigue publicar sus primeros poemas en la revista ‘Corre-vuela’. En 1920 adopta ya de manera definitiva un pseudónimo que pronto correrá de boca en boca: Pablo Neruda. Crepusculario (1923) y El hondero entusiasta (1923) darán paso a una de las obras poéticas más famosas en el mundo entero Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924) que tendrá un inmediato éxito de público y crítica. En 1934 se le destina al consulado de Barcelona y posteriormente a Madrid. En España conoce a muchos de los integrantes del Grupo poético del 27 y establecerá una sincera y estrecha amistad con Federico García Lorca a quien llorará amargamente en su emotivo España en el corazón (1937). Tras su regreso a Chile le llueven los premios literarios y el reconocimiento de todo el mundo cultural. En 1948, tras un airado discurso en el senado, se ordena su detención y tiene que salir clandestinamente del país. Vuelve a viajar por Europa, visitando la Unión Soviética (que ejercerá en él una influencia decisiva) y por fin regresa a Chile. En 1971 se le concede el Premio Nobel. Neruda fallece en 1973. Otras obras del autor son: Residencia en la tierra (1935), Estravagario (1958) o Canto general (1950).

2. Contexto literario de la obra.
Los comienzos de la poesía nerudiana enlazan con el Romanticismo y el Modernismo, y posteriormente, el poeta evolucionará hacia el Surrealismo de Breton (el más avanzado y productivo de los ‘ismos’ de la Vanguardia) sin llegar a los excesos -deliciosos, por otra parte- de César Vallejo. Neruda, cuando comenzó a escribir la obra que ahora nos ocupa, tenía el propósito de crear un poema extenso, poema que obviamente no es el fragmentado Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), sin embargo no cejará en su empeño y lo intentará de nuevo con Tentativa del hombre infinito (1925).

3. Comentario de la obra.
Veinte poemas de amor y una canción desesperada es un libro ciertamente popular en todo el mundo que sigue una línea neorromántica postmodernista. Observamos la inquietud del poeta al descubrir el amor, pero no es éste, un amor que produzca una sensación de plenitud interior, sino que más bien estamos ante un amor frustrante. La intención de Neruda era crear un gran poema unitario, pero esta voluntad se trunca y lo que sale de la mente del autor son veintiún textos que tienen, como denominador común, el erotismo. Es importante reseñar que cuando el lector comienza a leer este librito, el poeta alude a una sola mujer y a medida que nos adentramos en la lectura -según explica Enrico Mario- ‘vamos descubriendo que en realidad se trata de un contrapunto entre dos mujeres’: Marisol y Marisombra; dos amantes caracterizadas, la una por el mar y la otra por la ciudad vespertina de Santiago de Chile. Por el contrario, aún no hay certeza de a cuál de las dos está dedicada la canción desesperada, quizá a las dos o quizá a ninguna.

Toda la obra tiene un marcado lirismo y -como dice Jean Franco- gran parte del éxito de este librito de poemas viene de la ‘mezcla de expresiones coloquiales y de imágenes muy elaboradas inspiradas por los elementos y la naturaleza’, todo esto da a la poesía un gran efecto de espontaneidad. Igualmente encontramos en esta obra el resultado de la admiración que Neruda profesa a Tagore, Baudelaire, Verlaine y Rimbaud.

Saúl Yurkievich -quizá el que más sabe sobre el autor chileno- nos dice que Neruda ‘adopta el verso libre, de medida y organización estrófica variables. El ritmo es caudaloso y la escansión, oceánica’. La mujer tiene una presencia pasiva a lo largo de todo el poemario, de hecho está metaforizada mediante elementos naturales. El poeta en la relación amorosa, busca a la persona amada, pero al mismo tiempo se busca a sí mismo, se proyecta en todas las cosas, pero, hemos de decir, este amor está contemplado desde una perspectiva dramática y doliente.

Merece la pena que nos detengamos por un momento en el ‘Poema 20’ pues Pablo Neruda trabaja con la posibilidad de escribir algunos versos, anuncia en el poema que va a escribir poesía (‘puedo escribir los versos más tristes esta noche’); es un esfuerzo metapoético que luego desaparece. El comienzo y el final de esta composición poética se unen mientras que la parte central del mismo la compone el divagar de la mente del poeta.

En la ‘Canción desesperada’ observamos ya algunos elementos e imágenes que tienen relación con el Surrealismo. Es la composición que cierra el libro, y lo cierra de una manera trágica. Veinte poemas de amor y una canción desesperada es un grandioso libro de amor, porque versos como ‘me gustas cuando callas porque estás como ausente’ o ‘inclinado en las tardes tiro mis tristes redes a tus ojos oceánicos’ pertenecen a la Historia de la Literatura y son a cada dos pasos los oímos o los leemos en algún escrito. La llaneza de esta obra abre la puerta a un apasionante mundo interior que merece la pena explorar a través de ese lenguaje rico y vivo que posee la obra. En definitiva, Neruda, siempre, Neruda.

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