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Leyendas, de Gustavo Adolfo Bécquer

Leyendas, de Gustavo Adolfo Bécquer1. Breve biografía del autor.
Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida nació en Sevilla en 1836. Se quedó huérfano cuando contaba con diez años y pasó a vivir con su tío desarrollando su faceta de pintor y dibujante que, lamentablemente, no es excesivamente conocida. En 1854 se instaló en Madrid, en donde padecerá una grave enfermedad. Tras algunos proyectos literarios infructuosos, ha de dedicarse al periodismo para poder conseguir algo de dinero, colaborando en periódicos como ‘El porvenir’, ‘El correo de la moda’ o ‘La España musical y literaria’. Junto a un amigo y con el pseudónimo de Aldolfo García, adaptó diversas obras de teatro europeo para ser representadas en nuestro país. Tras regresar a Sevilla, vuelve a enfermar y durante su convalecencia escribió la primera de sus famosas Leyendas (1871): El caudillo de las manos rojas (1858). Será aquí donde conozca a la que se cree su gran amor e inspiradora de las Rimas: Julia Espín. La cuestión no termina de estar clara y parte de la crítica señala a una dama llamada Elisa Guillén como la destinataria de las Rimas (1871). Años más tarde se casa con Casta Esteban pero el matrimonio no resulta. Su situación económica mejora considerablemente al ofrecerle el ministro González Bravo el cargo de censor de novelas, lo que le permitió abandonar el periodismo y centrarse en la literatura. Aunque poco tiempo más tarde, en 1868, al caer dicho ministro con la Revolución del 68, perdió su empleo y se separó de su mujer. Bécquer se traslada a Toledo. El escritor vuelve a Madrid y se reencuentra con su mujer pero la muerte no le tarda en llegar. Gustavo Adolfo Bécquer falleció en 1870. Otras obras del autor son: Cartas literarias a una mujer (1860-1861) o Cartas desde mi celda (1866).

2. Contexto literario de la obra.
El Romanticismo llega con bastante retraso a nuestro país, sobre todo, debido a motivos políticos. Su cronología es complicada pero podemos decir que, en España, el movimiento romántico apenas dura unos pocos años; en concreto, podemos fecharlo desde 1833 a 1844, principalmente ligado a publicaciones periódicas. Aunque, tradicionalmente, se ha encuadrado a Gustavo Adolfo Bécquer y a Rosalía de Castro en el Romanticismo, lo cierto es que esto es una simplificación para facilitar el estudio a los alumnos de enseñanzas medias, puesto que, realmente, se encuentran más cerca del Simbolismo que de otra cosa.

3. Comentario de la obra.
En estas leyendas que Gustavo Adolfo Bécquer nos regala, el misterio de lo oculto, el influjo subyugante de la luna, el destello de unos ojos en la acuosa oscuridad produce tantan atracción en los personajes de la obra como en el propio lector. Comenta José García López, que ‘quizá lo más importante de ellas sea el arte con que Bécquer sabe crear un ambiente fantástico de poesía y ensueño –donde lo maravilloso alterna con lo lírico, y lo terrorífico con la evocación brillante de un pasado legendario- en torno a dos temas fundamentales: el amor, sentido como pasión fatal que conduce a la muerte, y el más allá’. Algunas leyendas son particularmente hermosas, tal es el caso de ‘Los ojos verdes’, ‘El monte de las ánimas’, ‘El beso’, ‘La corza blanca’, ‘El rayo de luna’ o ‘Maese Pérez, el organista’.

Quizá a los ojos de los lectores de hoy en día, algunas de estos relatos puedan parecer algo simplistas, sin embargo, estas leyendas intentan transmitir una intención ética que oriente al lector ante los problemas espirituales de la época. El autor se mantiene fiel a la formación que recibió en su juventud y que estuvo basada en el catolicismo y, de este modo, todos los personajes que escogen la senda del mal, tienen únicamente dos posibilidades: la primera, abandonar tal senda y la segunda, en caso de que no renieguen del mal, el infierno. Pero, como señala Rubén Benítez, hay otras ‘que representan positivas fuerzas del espíritu que impulsan al hombre hacia las fronteras del ideal: el amor, el arte’; como el ideal es inalcanzable, su fracaso, basado en la locura y en la muerte, no implica una condena del alma. Destaca este crítico también, que el autor no destaca por ser un maestro en el proceso de crear personajes, puesto que el lector tiene conocimiento de ellos por el modo que tienen de sentir el suceso maravilloso sin llegar a encerrar demasiada complejidad psicológica. Dicho suceso maravilloso viene motivado en gran parte por el personaje femenino que es quien lleva a la perdición al héroe. Ambos personajes están rodeados de un cuidado ambiente que posee personajes bien trabajados y que, muchas veces, tienen más interés para el lector que los propios protagonistas.

Las leyendas son una puerta ideal para todo aquél que desee traspasar el umbral e internarse en la maravillosa y apasionante literatura clásica española. Relatos cortos de muy fácil lectura que, sin duda, apasionarán a los menos leídos y entretendrán a los que ya poseen cierto bagaje literario.

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