Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información

La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

La casa de Bernarda Alba1. Breve biografía del autor.
Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros (Granada) en 1898. Cursó Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Granada y a finales de la segunda década del siglo XX viaja a Madrid alojándose en la Residencia de Estudiantes. Allí conocerá a los integrantes del Grupo poético del 27 y se enamorará de Emilio Prados. La relación acabó mal y se conserva una emotiva carta de Prados en la que se lamenta del rechazo que siente por parte de Federico. Luis Cernuda será otra de las personalidades que enamoren al joven Lorca; el flechazo se produce en un viaje que ambos hacen a Sevilla. Conecta muy bien con Dalí y Buñuel pues los tres se consideran los abanderados del Surrealismo en España, sin embargo, al publicar Federico Romancero Gitano (1928), las diferencias entre ellos comienzan a ser patentes pues el romancero queda muy lejos de los preceptos surrealistas. En 1932 funda el famoso grupo teatral ‘La Barraca’ con el que quiere llevar la cultura a los pueblos de España. Los últimos años de su vida los pasó en la Huerta de San Vicente, en Granada y allí escribe La casa de Bernarda Alba (1936), una de sus obras teatrales más maduras. La situación política del país se complica enormemente en ese año de 1936 y Lorca se esconde, pero será delatado y apresado. Federico García Lorca falleció fusilado en 1936 a manos de las tropas nacionales. Otras obras del autor son: Poema del cante jondo (1921), Canciones (1927), Poeta en Nueva York (1930), Así que pasen cinco años (1931) o Yerma (1934).

2. Contexto literario de la obra.
Federico García Lorca escribió la obra en 1936 pero se estrenó nueve años más tarde en Buenos Aires (Argentina). En España, las dificultades para leerla eran considerables debido a la censura que impuso el régimen franquista. No será hasta 1945 cuando los españoles puedan leer una de las mejores obras que la Literatura Española ha dado. Lamentablemente, la oportunidad de ver representada La casa de Bernarda Alba (1936) en las tablas españolas no se dará hasta 1964. Federico García Lorca, junto con Ramón María del Valle-Inclán, revoluciona el género teatral del siglo XX alejándose de ese teatro complaciente de Jacinto Benavente. Lorca fue sin duda una de las figuras más importantes de la Literatura del siglo XX, lástima que la Guerra Civil truncase su carrera en el momento en el que el autor parecía haber alcanzado la plenitud.

3. Comentario de la obra.
Como apunta Ruiz Ramón, el tema principal de la obra es el enfrentamiento entre autoridad y libertad, abordando también la lucha que se establece entre naturaleza y tradición en un interesantísimo planteamiento dramático; y digo dramático porque Lorca consideraba La casa de Bernarda Alba como un ‘drama de mujeres en los pueblos de España’ diferenciándola de sus tragedias Yerma y Bodas de sangre, pues observamos una ausencia de rasgos míticos al tiempo que se utiliza un lenguaje realista muy fluido que está dotado de especial intensidad poética. La costumbre del luto es presentada por el autor de un modo hiperbólico. Así, las cinco hijas de Bernarda Alba son obligadas a guardar un dilatado recogimiento en señal de duelo por la muerte del segundo marido de su madre.

El régimen autoritario que impone en su casa Bernarda Alba no es aceptado de igual forma por sus cinco hijas, que toman actitudes diversas y van desde la sumisión a la rebeldía jugando un papel claramente simbólico. La moralidad presente en la obra es un rasgo de vital importancia, pues permite valorar el componente social desde una perspectiva crítica. Es interesante el apunte que hace Lázaro Carreter cuando cita que el pueblo en donde transcurre la acción dramática es un ‘maldito pueblo sin río, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con miedo de que esté envenenada’. En la constelación lorquiana, ‘el río es símbolo de fuerza vital, de erotismo; en cambio el pozo simboliza la muerte’. Como podemos observar, la obra encierra hondas obsesiones que atormentan a sus personajes.

La casa de Bernarda Alba pone el broche final a la línea que iniciase Lorca con Yerma y, posteriormente, con Bodas de sangre. Durante mucho tiempo se analizó (y también se representó) la obra que ahora comento con planteamientos basados, fundamentalmente, en razones político-nostálgicas; sin embargo, desde hace algunos años se observa un esfuerzo por acercase al drama valorándolo por su entidad literaria. Aunque desde mi punto de vista, todos los factores influyen y han de ser tenidos en cuenta, como en tantas otras facetas de la vida, una postura ecléctica es lo más acertado.

La obra es una de las más completas del escritor y confirma que Federico García Lorca encontró ‘su’ teatro. Un teatro profundo que revela una riqueza pocas veces superadas en el teatro posterior.

Licencia | Formación sin Barreras
Índice | Todas las reseñas del blog

Coméntalo en: Twitter Facebook Google +