Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información

El club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte

1. Breve biografía del autor.
Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena en 1951. Se licenció en Ciencias Políticas y Periodismo. Durante mucho tiempo se dedicó al periodismo y fue corresponsal de guerra de Televisión Española en varios conflictos bélicos. La cobertura que hizo de la Guerra de los Balcanes le valdrá el Premio Asturias de Periodismo. Sus vivencias como corresponsal quedarán plasmadas en un libro llamado Territorio comanche (1994). Pero es El húsar (1986) su primera novela, novela que pasó inadvertida para gran parte del público. No tardará en convertirse en escritor de éxito con El maestro de esgrima (1988). Posteriormente abandonará ese periodismo ‘de acción’ para dedicarse casi por entero a la creación literaria. La carrera de este escritor se ve catapultada cuando publica El club Dumas (1993), novela de la que un decrépito e insólito Roman Polanski hizo una ominosa adaptación cinematográfica. Es realmente misterioso ver cómo novelas tan apasionantes son destrozadas por directores y guionistas, así pues, la palma de estas desastrosas adaptaciones se la lleva La tabla de Flandes (1990). El escritor entró en la Real Academia en 2003. Otras obras del autor son: Las aventuras del Capitán Alatriste (1996), El sol de Breda (1998), El oro de rey (2000) o La carta esférica (2000).

2. Contexto literario de la obra.
En la década de los 90, podemos observar que, de entre toda la maraña editorial, sobresalen algunos escritores que tienen ganas de hacer cosas nuevas y ciertamente interesantes. Así, literatos como Javier Marías, Julio Llamazares, Manuel Rivas, Juan Marsé o Juan Manuel de Prada junto con Arturo Pérez-Reverte elevan la calidad de nuestra literatura. En estos momentos, podemos decir que España ya había salido -definitivamente- de su aislamiento y los autores se hacían eco de las obras que se publican fuera, y lo que es más importante, no sólo en lengua española, de hecho, la literatura en lengua inglesa y alemana influye determinantemente desde entonces, pero no sólo, pues autores como Arturo Pérez-Reverte beben -y debemos dar gracias por ello también- de los grandes escritores clásicos de la novela de aventuras como, por ejemplo, de los geniales e inolvidables Dumas, Melville, Stevenson, o Conrad.

3. Comentario de la obra.
Aunque El club Dumas sea buena novela, habría que decir que estamos ante una obra irregular. Todo el entramado argumental está tan magníficamente construido (como, por otra parte, es usual en Pérez-Reverte) que choca que la novela esté rematada de un modo tan pobre. Tras haber realizado una maravillosa labor en la construcción, el autor opta por no dedicar la suficiente atención a desarrollar un final apropiado (quizá por ligereza o desgana), la cuestión es que, tras llegar al desenlace, nos da la impresión de que todo el trabajo ha sido lanzado por la borda pues quizá parezca que el nudo argumental ha sido resuelto ligeramente y está poco trabajado. Hasta ahí, toda la obra es maravillosa, el argumento, los personajes, todo subyuga al lector sumiéndolo en un mundo de intriga que -lamentablemente- ha permanecido durante mucho tiempo oculto en nuestra literatura y parece renacer con Pérez-Reverte. Éste, demiurgo de su propio universo, nos presenta una obra muy sólida que bien podríamos decir que fuese heredera de la novela policíaca y de folletín (a la que, por cierto, volverá más tarde con Las aventuras del capitán Alatriste).

Se nota (y por supuesto se agradece) la magna labor de documentación de la que hace gala el autor en cada nueva novela. Así, nos encontramos a uno de los escritores que más se documenta y mejor integra realidad y ficción. En este caso se nos invita a seguir las andanzas de un mercenario bibliófilo al que se le encomienda una doble misión, por un lado debe autentificar un manuscrito de Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas y, por otro, descifrar el enigma de un libro llamado De umbrarum regni novem portis (Las nueve puertas del reino de las sombras) que es en realidad el manual de invocación de Satanás. El mundo del libro, sus secretos, entresijos y léxico, queda magistralmente reseñado en una obra que bucea la historia del libro. También sus personajes están bien construidos (a diferencia de la versión cinematográfica de la novela que es infame).

Uno de los recursos más frecuentes en Arturo Pérez-Reverte se basa en hacer que una cosa inanimada (léase libro, catedral o cuadro) se convierta en actante y haga el papel -sólo aparentemente- de homicida. Este recurso es muy productivo y efectista haciendo que el lector esté en vilo durante cientos de páginas. Resulta tan bien que el autor lo ha usado en otras obras como en La piel del tambor o en La tabla de Flandes.

El club Dumas nos adentra en el mundo del satanismo, de la bibliofilia (es recomendable que los no iniciados tengan un buen diccionario a mano) y de la intertextualidad. Nada en Pérez-Reverte tiene desperdicio, ni sus jugosas entrevistas (en donde suele desquitarse de los críticos) ni sus apasionantes aventuras, ya era hora de que tuviésemos un escritor serio de novelas de aventuras, y definitivamente, El club Dumas, engancha.

Licencia | Formación sin Barreras
Índice | Todas las reseñas del blog

Coméntalo en: Twitter Facebook Google +