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Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza

1. Breve biografía del autor.
Eduardo Mendoza nació en Barcelona en 1943. Tras viajar por Europa, decide instalarse en la ciudad de Nueva York como traductor de las Naciones Unidas. Allí pasará nueve años. Su primera novela, una obra miscelánea llamada La verdad sobre el caso Savolta (1975), sorprende a críticos y lectores y obtiene el Premio de la Crítica. Su segunda obra, El misterio de la cripta embrujada (1979) nos revelará a un Mendoza satírico con un agudo sentido del humor; humor que volverá impetuosamente en Sin noticias de Gurb (1991), una historia hilarante que hizo las delicias de todos los lectores. Pero será La ciudad de los prodigios (1986) la obra que lo consagre como figura de referencia en el universo literario. Su última novela La aventura del tocador de señoras (2001) no está a la altura de otras obras del autor, pero no deja de ser una buena obra. En los últimos años ha protagonizado una acalorada polémica -que aún no parece haber acabado- al defender lo que él llamó la muerte de la novela. Otros títulos de Eduardo Mendoza son: El laberinto de las aceitunas (1982), La isla inaudita (1989), El año del diluvio (1992) o Una comedia ligera (1996).

2. Contexto literario de la obra.
Para J. María Martínez Cochero, la producción novelística de la posguerra podría ser clasificada en tres corrientes: tradicionalista, renovadora y experimental. Es esta obra ciertamente experimental, como alguna otra del autor, por ejemplo La verdad sobre el caso Savolta (1975), en donde se pueden encontrar documentos, autos judiciales, epístolas entre los personajes… Pero sin duda, es Sin noticias de Gurb (1991) la novela que más innovaciones formales contiene, innovaciones que agradan, sorprenden, y no dejan en ningún momento de divertir al lector.

3. Comentario de la obra.
Lo primero que nos llama la atención apenas leídas las primeras líneas es la disposición del texto. Constatamos que es, en sí, un cuaderno de bitácora en el que parecen reflejarse todos los actos de un extraterrestre que busca a su compañero de viaje aparentemente extraviado en la Barcelona de 1990. La historia transcurre en diecisiete días que se nos hacen muchos menos debido a un ritmo narrativo ciertamente acelerado y ameno. El patrón bajo el que se dispone el texto es inamovible excepto cuando ingiere alcohol, momento en el cual el tiempo se desvirtúa y se hace maleable.

La esencia del humor es -en buena medida- la repetición. El lector se siente cómodo ante las numerosas repeticiones que contiene la obra pues ya le son conocidas y establecen un relajamiento psicológico que produce bienestar y en consecuencia risa. Esto lo observamos siempre en todos aquellos humoristas que pululan por los mass media y que suelen tener ciertas muletillas que el público espera con ansiedad para soltar una carcajada. Ya Lope de Vega hacía uso de este recurso en sus comedias, dotando al criado o gracioso de similares cualidades en cada una de sus obras. Tanto éxito obtuvo este gracioso que multitud de escritores de comedias lo adoptaron para sus obras. Mendoza, consigue magistralmente este efecto de distensión haciendo que, en ocasiones, la hilaridad venga de forma precipitada y gozosa.

En cuanto al lenguaje, éste es extremadamente rápido, por lo general de tirada corta y permitiendo que el lector vincule varios datos para mostrarle una visión de la realidad ciertamente original. Se induce siempre a que el lector piense. Con escasas pinceladas nos formamos la composición ideológica que pretende comunicar el autor, siempre con un estilo sin artificios, muy sencillo, para que llegue con facilidad a nuestra mente; es aquí donde se encuentra el mayor virtuosismo de la prosa de Mendoza.

Bajo la aparente sensación de ser un inocente libro de humor, Sin noticias de Gurb es una despiadada crítica social, política, económica y cultural. La crítica que encierra esta novela corta está centrada en Barcelona y su idiosincrasia pero muy bien podría extrapolarse a cualquier otra ciudad de nuestro país.

Este humor es el reflejo de la tristeza, es una visón desencantada y escéptica del mundo. Así pues, prácticamente casi todos los ámbitos de nuestra realidad cotidiana son satirizados sin miramientos: la hipocresía, las relaciones amorosas, la política o la sociedad de consumo en la que nos encontramos inmersos y que no parece conducirnos a ninguna parte (pero a la que se le da un voto de confianza por medio del refrán ‘más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer’ en el cierre de la obra). Los dos extraterrestres deciden quedarse en nuestro mundo en vez de continuar las misiones encomendadas por la ‘Junta Suprema’.

Mendoza consigue distanciarse y sacudirse el manto cultural que nos envuelve para, desde ese alejamiento, observar la sociedad con espíritu crítico y agudo. Podríamos preguntarnos si este libro de crítica de la realidad social española sería exportable a otros países, es decir, si tendría fuera la gracia y agudeza que tiene aquí. Yo así lo creo y más me reafirmo en tal pensamiento viendo la cada vez más compleja mezcolanza de culturas de la denominada ‘aldea global’.

En definitiva, es una obra que sorprende al lector de narrativa española por sus innovaciones, frescura u originalidad. Una obra que bajo su aparente inocencia, bajo su hilarante prosa, tiene escondida una mordaz ideología. Mendoza afirmó en su día que Sin noticias de Gurb era una parodia de la ciencia-ficción, también dijo que era una novela propia del XVIII y que ‘estas novelas son una cortina de humo, detrás están Los viajes de Gulliver de Swift y El Ingenuo de Voltaire’. De hecho, tras la publicación de esta novelita alguien afirmó que Mendoza estaba fusilando a Voltaire. La verdad, aunque el modelo está claro, no diría yo tanto.

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