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¿Qué me quieres amor?, de Manuel Rivas

1. Breve biografía del autor.
Manuel Rivas nació en La Coruña en 1957. Aunque se licenció en Ciencias de la Información en Madrid, se trata de un escritor cuya obra se encuentra fundamentalmente escrita en gallego. El reconocimiento de la crítica especializada le vino pronto pues con Un millón de vacas (1990), su primera obra, obtiene el Premio de la Crítica. Además, Manuel Rivas obtuvo con ¿Qué me quieres amor? (1996) el Premio Nacional de Narrativa y el Premio Torrente Ballester ese mismo año. A estos galardones hay que añadir, además, la más que notable atención que a sus obras le prestan los lectores. La obra con la que definitivamente se convirtió en un escritor de masas fue El lápiz del carpintero (1998), una obra sobre la Guerra Civil Española. Otras obras del autor son: El bonsái atlántico (1994), Bala perdida (1996), o La mano del emigrante (2000).

2. Contexto literario de la obra.
El relato corto ha sido denostado por los editores durante largo tiempo en nuestro país, no así en Hispanoamérica, donde grandes narradores han elevado este género hasta límites insospechados como, verbigracia, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Augusto Monterroso o Juan José Arreola. Buena muestra del desprecio que los editores han tenido hacia el cuento, lo refería en una entrevista Juan Manuel de Prada cuando contaba que los editores le decían: ‘Tus cuentos son buenos, nos gustan, pero vuelve cuando tengas una novela’. Algo pareció haber cambiado a comienzos de este siglo. Las editoriales parecían interesadas en este género breve y se publicaron varias antologías (entre ellas la de Menéndez Pidal actualizada, puesta al día por Francisco Rico) además de diversas recopilaciones de varios autores. Es importante reseñar que Comunidades Autónomas como Cataluña, Galicia o el País Vasco están dando escritores de gran talla que quieren hacer un esfuerzo por elevar la categoría de las literaturas de las distintas lenguas vernáculas de España; ejemplos de ello son Bernardo Atxaga, Quim Monzó o el propio Manuel Rivas.

3. Comentario de la obra.
Manuel Rivas nos presenta una colección de cuentos de irregular calidad en la que el lector podrá encontrar un pequeño grupo de verdaderas joyas literarias. En concreto, son dos los cuentos que, tras haberlos leído, quedarán por siempre enquistados en nuestra memoria pues el autor consigue atraparnos de modo efectivo. Es el caso de ‘La lengua de las mariposas’ que sirvió de base (junto con otras dos narraciones más) a la estupenda adaptación cinematográfica que realizó José Luis Cuerda de este libro. Debemos tener en cuenta que este relato merece estar en toda antología que sobre el cuento del siglo XX se edite y pretenda ser merecedora de llamarse como tal. En él contemplamos cómo son los momentos previos al comienzo de la Guerra Civil en un pequeño pueblo gallego y, tras finalizar la lectura de la última de las frases que componen tan bello relato, una sensación incómoda y amarga queda persistente en nuestro ánimo obligándonos a reflexionar sobre lo narrado.

El segundo diamante que nos entrega el autor es ‘La chica del pantalón pirata’ en donde se funden realidad y literatura en varios planos diferentes creando una interesante atmósfera literaria soliviantada por la violencia de su final, aportando, de este modo, una somera pero interesante reflexión acerca del proceso de la creación literaria. Hemos de hacer notar que, en algunos momentos, Manuel Rivas parece entretenerse utilizando determinados recursos estilísticos para proponer al lector un nuevo punto de vista ante lo que se narra. En estos casos se trata más bien de un sencillo y agradable juego literario que de una pretensión por experimentar nuevos caminos en el campo de la narración corta; es el caso del cuento ‘Las cosas’, en donde objetos inanimados conversan entre sí relatando un suceso de final inesperado. He de destacar un cuento sencillo, sin grandilocuencias ni demás aspavientos metaliterarios, se trata de ‘Conga conga’, la historia de un payaso que se ve atrapado por la maldad de unos niños a los que intenta divertir y de cuya celada se resarce terriblemente.

Con todo, otros cuentos, no poseen la garra de los anteriormente comentados y, aunque están escritos con una más que envidiable corrección estilística, no poseen ese sabor especial que caracteriza a los descritos más arriba; quizá la explicación radique en que el peso específico de esos cuentos lastra a los que no alcanzan los quilates necesarios de pureza literaria. Valga, a modo de ejemplo, ‘Carmiña’, relato cuya mayor valía radica en su original atrevimiento y en su fuerza narrativa.

Si tuviéramos que hallar un denominador común que caracterizase a la mayoría de los cuentos de esta obra, sin duda, la palabra que viene de forma clara a nuestra mente es ‘ternura’. A lo largo de las dieciséis narraciones que componen ¿Qué me quieres amor? observamos que la pluma de Manuel Rivas se esfuerza por esbozar personajes tiernos a los que el lector pronto coge cariño (como, por ejemplo, a la madre anciana del mafioso) aunque, en ocasiones, estos personajes sufran un maltrato, quizá, desmesurado.

¿Qué me quieres amor? es una obra que gustará a todo aquél que emprenda su lectura a pesar de la irregularidad de sus narraciones. Con un lenguaje vivo y sencillo Rivas transmite al lector intensos sentimientos que persisten al paso del tiempo; es el sabor que deja la buena literatura.

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