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Libro de Apolonio, anónimo

1. Breve biografía del autor.
Desconocemos por completo quién es el autor de la obra, aunque sí podemos decir que se trata de un autor culto tras analizar su estilo. La autoría suele ser un problema común en los textos medievales y son muchas las obras que, aunque cuentan con un autor más o menos reconocido por los estudiosos, las voces que cuestionan o proponen nombres añaden, si cabe, aún más confusión para el lector casual. El interrogante que plantea la paternidad del Libro de Apolonio está, hoy por hoy, muy lejos de resolverse.

2. Contexto literario de la obra.
La obra pertenece al género de la novela griega, denominada también como novela bizantina. Hemos de decir que la novela medieval es radicalmente distinta de la contemporánea, pues la medieval está escrita en verso mientras que la moderna siempre está en prosa. El móvil de las acciones es el tema amoroso y las aventuras parecen propiciadas y, al mismo tiempo, unidas por el azar. Además, se observa simplicidad psicológica y personajes planos. Los protagonistas de la novela medieval son aristócratas y los rasgos fantásticos son frecuentes. Por último, cabe señalar que esta literatura posee gran esquematismo lingüístico y comparte elementos con la épica, pues hay una mayor proximidad al mito. Los autores, además, suelen trabajar casi siempre sobre textos escritos con anterioridad a ellos, manejando, incluso, textos latinos pues, trabajar con la palabra ya escrita es una garantía de verdad. No parece importar lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Además, fingen fidelidad al texto fuente aunque, en realidad, lo adaptan introduciendo anacronismos que le den un carácter más actual y cercano al público a quien va dirigida.

3. Comentario de la obra.
Como bien apunta José García López, ‘su fuente inmediata, fue, probablemente, alguna redacción latina, en prosa, de la historia bizantina de Apolonio, rey de Tiro, tema que alcanzó una enorme difusión en la Edad Media’. Un rasgo típico de la novela griega -que también aparece en la obra que ahora nos ocupa- es el tema del viaje y se interpreta en El libro de Apolonio como una peregrinación, interpretación ésta (y otras que veremos más adelante) ciertamente anacrónica, pues el cristianismo aún tardará algunos siglos en aparecer. El protagonista, Apolonio, viene definido desde el principio mismo de la historia con rasgos característicos entre los que destacan la bondad y cortesía. La condición aristocrática del personaje se refleja hasta en los más mínimos detalles y él mismo es muy consciente del estamento social al que pertenece. Los demás personajes lo valoran por sus buenos modales, pues no hace uso de las armas. Todo lo consigue mediante la paciencia y la inteligencia, pues estamos ante un protagonista culto que, para reflexionar, se encierra en su cámara al tiempo que se sumerge en los escritos latinos para buscar una respuesta a sus inquietudes.

Aparece en el texto el tema del azar y de la fortuna vinculados estrechamente al mar. En este tipo de literatura nunca falta la aventura marina, tema clásico en las obras griegas que debía ser motivo de reflexión y adquisición de sabiduría, sin embargo, en El libro de Apolonio, ambos temas aparecen ya cristianizados, pues están estrechamente relacionados con la providencia. En algunos momentos de la obra, el personaje demuestra cierta pasividad que puede ser interpretada como sumisión del héroe ante Dios.

La estructura (no sólo de esta obra en cuestión, sino también de todo el género de la novela bizantina) es muy cerrada y sigue un patrón predefinido. Aparece la técnica del flash-back o vuelta atrás e, incluso, podemos apreciar saltos adelante en el tiempo tal y como se aprecia con las profecías. Estilísticamente, la obra recoge (como ya hemos señalado) las características de la novela bizantina y es patente el deseo de ese autor anónimo de llegar a una gran cantidad de público. El libro de Apolonio está escrito en cuaderna vía, esto es, estrofas compuestas por cuatro versos de catorce sílabas cada uno, con la misma rima consonante. Dichos versos están divididos en dos hemistiquios de siete sílabas separados por una cesura. El uso de la cuaderna vía hace referencia al carácter culto del autor que se relaciona con las escuelas catedralicias; supone esto un reflejo de la aparición de una nueva concepción del saber en el interior de las ciudades. Así, esa literatura escrita en la urbe quiere dirigirse a un público más amplio, un público que desconoce el latín.

En El libro de Apolonio, tenemos escenas costumbristas que nos sitúan en la ciudad, a diferencia de Gonzalo de Berceo que las ubicaba en el campo. Las continuas peripecias del protagonista y de los demás personajes llevarán al lector de sorpresa en sorpresa resultando una lectura ciertamente entretenida, incluso para el lector de hoy. Así, podemos decir que estamos ante una de las más bellas obras de la literatura medieval española, no en vano, su autor realizó un importante esfuerzo poético que el lector atento sabrá apreciar.

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