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En la Huerta de San Vicente

Tal día como hoy, hace 76 años, asesinaron a uno de los más grandes poetas que ha dado la literatura universal. Tal día como hoy, asesinaron a Federico García Lorca.

En el otoño de 1999 visité Granada con los alumnos de IES Madrid, en aquel tiempo era coordinador de alumnos en esa institución, y aquel viaje lo guardo con un cariño especial. En la casa de la Huerta de San Vicente nos recibió un guía encantador que nos invitó a sentarnos en las sillas y sillones de la casa museo para explicarnos cómo habían sido los últimos días del poeta. Todos estábamos atónitos de poder tocar y disfrutar del mobiliario que había pertenecido a Federico García Lorca. En un punto de la explicación, el guía señaló el piano del poeta y, en el grupo, había un alumno, John M., que sabía tocar y, para nuestro asombro, levantó la mano y preguntó si podía tocar una pieza de jazz en el piano que tantas veces tocó Federico. A Lorca le apasionaba el jazz. Durante cinco minutos, mientras sonaba el piano, venían a mi mente los versos del poeta asesinado, versos leídos en un libro ajado por el uso, encuadernado en piel, que siempre tenía mi madre en su mesilla de noche y que ahora tengo yo en la mía. En ese libro, con prólogo de Jorge Guillén y epílogo de Vicente Aleixandre, aparecía Federico apoyado en su piano, reposando tranquilo mientras miraba a la cámara años antes de que lo mataran.

Fue un momento de una emoción indescriptible. Cuando John terminó de tocar el piano, subimos a la planta superior y entramos en la habitación del poeta, y algunos tuvimos la inmensa suerte de sentarnos en su cama. El guía preguntó si había algún estudiante que quisiera leer algún poema, en recuerdo de Lorca, sentado en la silla en la que él se sentaba, apoyado en la mesa en la que él escribía. Nuevamente, la emoción nos sobrecogió y una mirada nerviosa recorrió los ojos de todos los presentes. Tras unos instantes de duda, una alumna cuyo nombre, lamentablemente, no recuerdo, se sentó y comenzó a leer tranquilamente. Las palabras llenaban el ambiente mientras mi mente sustituía a aquella alumna por la imagen de Lorca.

Hace 76 años que lo mataron. Hace 76 años que se fue y hoy, nuevamente, antes de dormir, volveré a coger ese libro viejo, de la editorial Aguilar, y releeré algunos poemas de Federico García Lorca. Va por usted, genio.

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