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El maestro GNU #21: Las aplicaciones

Como sé que usted es una persona responsable, estoy convencido de que lee los ToS (Terms of Service) de todas y cada una de las aplicaciones que instala en su teléfono móvil y, también, por supuesto, de todas aquellas a las que permite el acceso a su perfil en las redes sociales, algo de vital importancia para salvaguardar tanto sus derechos como su privacidad. Usted y yo sabemos que no hacerlo sería una gran irresponsabilidad por su parte, al igual que lo sería instalar (o permitir el acceso a su perfil) a aplicaciones que no gozasen de todas las garantías de seguridad necesarias. Sin embargo, y aun siendo extremadamente cauteloso, ¿sabía que esas aplicaciones no se conectan a su teléfono o red social (pongamos, por ejemplo, Facebook) con el único propósito de saber su nombre, sexo y edad? ¿Sabía que hay muchas personas que quieren saber cuáles son sus movimientos y preferencias? ¿Sabía que hay empresas que desean obtener detallados informes estadísticos comparativos sobre usted? ¿Sabía que, de forma sistemática, estas aplicaciones suelen enviar a servidores externos no controlados una parte de su actividad, cuando no todo lo que usted hace o dónde se encuentra en cada momento, a qué hora y con quién? ¿Se ha preguntado cuál es el motivo de que tanto deseen saber sobre usted todas esas aplicaciones ya sean gratuitas o de pago? La respuesta es sencilla al tiempo que diversa dependiendo de quién haya programado la aplicación: comerciar con sus gustos y preferencias elaborando estudios de mercado para venderlos después e, incluso, el espionaje y el robo de información confidencial. Todo esto sin contar que pudiera llegar el caso de que se viera inmerso en situaciones muy desagradables que atenten contra su propia seguridad. Quizá sienta el irreprimible deseo, en estos momentos, de revocar los permisos y desinstalar esas aplicaciones de las que ha comenzado a desconfiar ahora, bien, hágalo, pero sepa que la información que han obtenido de usted no será eliminada pues ya ha sido enviada y almacenada en servidores externos con el objetivo de ser vendida, revendida, estudiada y clasificada por personas que pueden tener, o no, malévolas intenciones. Así es el mundo digital en el que vivimos. Téngalo en cuenta a la hora de abrir nuevas cuentas en otras redes sociales, a la hora de permitir a programas de terceros el acceso a su perfil y cuando decida instalar aplicaciones en su teléfono móvil.
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