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Bebé cibernético

Siempre me ha sorprendido que se vendan productos cuyo fabricante ha puesto un cuidado absoluto en su diseño, terminación o funcionalidades y, curiosamente, descuide, hasta puntos que rozan la triste hilaridad, la calidad lingüística de los libros de instrucciones que los acompañan, máxime cuando el manual de instrucciones es uno de los primeros puntos de contacto entre el fabricante y el consumidor que acaba de adquirir el producto, pudiendo llegar a convertirse en una pésima carta de presentación.

Los apartados en español de estos manuales suelen traer algunos errores de museo y he de confesar que, si bien he apreciado cierta mejoría  en los últimos años, aún falta mucho para que la mayoría de fabricantes se tomen esto en serio y soslayen la manía de utilizar Babelfish o Google Translate como si fueran la panacea de la traducción. Comenzaremos esta nueva serie de post dedicados a los libros de instrucciones con el Vídeo Monitor Inalámbrico de 2,4 GHz fabricado por Oregon Scientific.

Estoy convencido que se destinó una cantidad enorme de dinero, esfuerzo y tiempo en su desarrollo, diseño, pruebas de calidad y otros detalles que hacen que, a buen seguro, para el fabricante (y para mí también), éste sea un producto excepcional. Lamentablemente, cuando uno lee el manual de instrucciones no sabe muy bien para qué ha comprado este aparato, ya que nosotros tenemos bebés humanos y no bebés cibernéticos dotados de los últimos avances en tecnología.

El error se repite en varias ocasiones a lo largo de todo el manual y la duda nos vuelve a asaltar, ¿he comprado un sistema de vigilancia para el bebé o he comprado un mando a distancia?

Éste es sólo un pequeño ejemplo pero, como iré publicando en esta serie, veremos muchos más y algunos harán que nos llevemos, horrorizados, las manos a la cabeza.

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