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Con un pan debajo del brazo

Normalmente suelo comprar el pan en una pastelería que está muy cerca de mi casa pero, hoy, ha dado la casualidad de que tuviera que ir al supermercado a por varios ingredientes que necesitaba para que comprara, también, un par de barras de pan en AhorraMás. Ya lo había hecho otras veces pero no me di cuenta de cierto detalle hasta que llegué a casa y dejé la compra en la encimera. Entre un montón de productos, allí estaban dos barras de crujiente pan con un bonito envoltorio en el que ponía bien grande ‘Barra de horno’.

Para bien o para mal, de forma inconsciente, mi cabeza analiza gran mayoría de los mensajes que me llegan. Siempre pienso si están bien redactados, si se ajustan al contexto, a la intención del emisor. A mi familia esto le llama enormemente la atención y no se explica cómo puedo vivir así, ‘disfruta de la vida’, me dicen. Sin embargo, no me cuesta ningún esfuerzo y por otro lado, me gusta reflexionar sobre el lenguaje, me entretiene. ¿Será deformación profesional?

‘Barra de horno’… Sonaba bien pero había algo que me chirriaba en ese rótulo. Si, hasta donde yo sé, el pan se debe cocer siempre en un horno, ¿por qué le ponen el añadido ‘de horno’? Es una perogrullada. Es como decir, ‘tostadas de tostador’ o ‘helado de congelador’.

La razón -intuyo- es intentar darle autenticidad al pan que se vende en este supermercado, se quiere indicar que no viene de una panificadora externa, que está hecho en el propio supermercado (realmente es así) y que los responsables de su elaboración cuidan y miman el proceso. Si, realmente, estoy en lo cierto, faltaría otro complemento a la palabra ‘horno’ y es ‘propio’: ‘Barra de horno propio’.

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