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El síndrome del bloguero zombi

Soy usuario de Google Reader desde sus inicios (una herramienta que, por cierto, aconsejo a todos los lectores). A lo largo del tiempo, he ido coleccionando una enorme cantidad de blogs de todas aquellas temáticas que me interesan y sobre las que quiero estar informado. Mis suscripciones están en español e inglés y, con el pasar de los años, he ido observando cómo los grandes blogs anglófonos han ido marcando la pauta de la información mientras muchos blogs en español se limitaban a aceptar el papel de rémora y colocarse en un segundo plano replicando la información que publicaban otros blogs extranjeros sin contrastar la información ni aportar nada nuevo, en la mayoría de ocasiones. Esto ha ido haciendo que fuese eliminando, poco a poco, todas aquellas suscripciones que me resultaban aburridas y tediosas.

En este proceso de criba, uno observa una terrible analogía con la selección natural. Se puede observar cómo cambian las carpetas de blogs, cómo desaparecen muchos, se incorporan otros y se mantienen los realmente buenos. No sólo en mi Google Reader, también en la red. Muchos de los blogs que se limitaban a copiar noticias han desaparecido, lo que, por otra parte, resulta comprensible ya que, para sus administradores, no debía ser muy motivador dedicar las valiosas horas de su tiempo libre a buscar por la red noticias que copiar. Lo peor de todo es que muchos de esos blogueros ‘zombi’ han estado muchos años replicado artículos sin cuestionarse ni por asomo sus fuentes. Quizá era un paso necesario en estas primeras décadas de este mundo ultraconectado para llegar a lo que tenemos ahora: una blogosfera mucho más interesante, en mi opinión.

Aquello de ‘la muerte de los blogs’  que comentaba Hernán Casciari en la clausura del EBE (Evento Blog España) 2008 se ha limitado, en su mayoría, a blogs de escasa calidad. Ya sea por la complicada situación económico-social actual, por la necesidad de explicar lo que ocurre a nuestro alrededor o, simplemente, por contar qué hacemos y por qué lo hacemos, muchos de los nuevos blogueros han evitado, con notable éxito, lo que yo llamo ‘el síndrome del bloguero zombi’. Esta actitud ‘zombi’ hace que todas la mayoría de las entradas de un blog se publiquen más por inercia 2.0 que por una motivación real de contar y compartir experiencias. Tal es así que una nueva hornada de blogueros está generando una cantidad de contenidos apabullante (también en español) de enorme calidad. Parece haberse comprendido la necesidad de que un blog no es un lugar en el que duplicar la información (lo que no tiene nada de malo pero mucho de aburrido) sino un lugar de desarrollo personal e intelectual.

Créditos de imagen | Search Engine People Blog

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