Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información

Manipulación lingüística: Víctimas colaterales

En periodos de guerra, el control de la opinión pública se convierte en una de las prioridades de los gobernantes. La verdad desaparece y las cifras siempre están maquilladas pues no conviene que los conflictos bélicos se hagan más impopulares de lo que ya son. Para conseguir que la población siga apoyando la intervención la nación en una guerra se utilizan muy diversos procesos y recursos, muchos de ellos, lingüísticos.

Uno de los más sangrantes es el de ‘víctimas colaterales’ un eufemismo muy descarado para decir ‘asesinato de civiles’, generalmente niños, mujeres, ancianos y personas que nada tienen que ver con el ejército. Son un grupo de población que sufre el llamado ‘daño colateral’. El término ‘colateral’ saca la atención del conflicto, es marginal, tangencial, ‘lateral’; hasta parece que haya cierta responsabilidad por parte de la víctima por estar donde no debía en el peor momento posible.

En los últimos años han sido víctimas colaterales familias que celebraban bodas en Afganistán y fueron masacradas por bombas estadounidenses, niños palestinos que se encontraron en medio del fuego cruzado en Israel, víctimas de los francotiradores en la antigua Yugoslavia, periodistas que grababan desde la terraza de un hotel… Todos muertos, todos asesinados. Para referirse a ellos, tanto los políticos como los medios de comunicación prefieren decir ‘víctimas colaterales’, es mucho más cómodo despersonalizar los tremendos errores de soldados y mandos del ejército. En las ruedas de prensa, siempre se tiene la impresión de que esas ‘víctimas colaterales’ estaban ahí, donde no debían estar, su muerte fue inevitable y, precisamente por ello, la responsabilidad por haber cometido un horrendo asesinato de civiles queda diluida, convertida en humo y lo más lamentable es que nosotros, los ciudadanos, lo aceptamos sin más e, incluso, incorporamos la denominación de ‘víctimas colaterales’ a nuestro vocabulario sin plantearnos realmente su significado. El horror de la guerra suele quedar tan lejos cuando uno ve la televisión desde casa…

Créditos de imagen | Isafmedia

Coméntalo en: Twitter Facebook Google +