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Los territorios históricos

Anoche, en cierto momento del ‘Debate a cinco’ que emitía RTVE, uno de los políticos que allí opinaban sobre quién merecía recibir los votos de los ciudadanos pronunció una expresión que ya había oído otras veces pero que nunca me había parado a analizar: ‘territorios históricos’. Sin duda, una forma muy curiosa, además de manipuladora, pretenciosa, falsa y discriminatoria de referirse a determinadas comunidades autónomas.

En un continente como el nuestro, en el que varias civilizaciones han tenido su lugar, en el que han nacido y han caído grandes imperios, en el que han sucedido acontecimientos que han cambiado el rumbo de la humanidad, querer separar regiones a partir de la historia es poco menos que una falacia.

Estamos ante un sintagma nominal sencillo en su construcción pero peligroso y embaucador en su semántica. El núcleo, la palabra ‘territorios’, evita traer a la conversación palabras, como ‘país’ o ‘nación’, términos que suscitaron agria polémica en los últimos años, sobre todo, cuando se revisaron los estatutos de autonomía y que su uso complicaría la aceptación general de esta etiqueta.

‘Territorios históricos’ contiene un rasgo que marca una línea divisoria ficticia e irreal que separa a unas regiones del resto siguiendo un rasero pretencioso, inventado y sustentado sobre una base falsa. Nuevamente, los políticos se ocupan más de dividir que de unir ya que pueden obtener de ello mejores rentas electorales. Al utilizar esta nueva denominación, no se habla de  comunidades autónomas porque eso iguala las regiones y las dota de los mismos derechos según nuestra Constitución. Por el contrario, se ha conseguido inventar una etiqueta que pretende conseguir una ventaja discriminatoria sobre otras regiones. Tal es así, que el adjetivo elegido para calificar a la palabra ‘territorios’ ha sido seleccionado con maldad e inteligencia a partes iguales: ‘históricos’ porque tiene la fuerza suficiente como para seducir y embriagar con sus cantos de sirena a otras regiones que quieran mirar por encima del hombro al resto. Como todas las comunidades autónomas y provincias de nuestro país tienen una larga historia en su haber, todas caben bajo el paraguas que otorga esa etiqueta inventada y, desde el momento en el que manifiesten su adhesión, asumirán de forma consciente (o inconsciente) las reivindicaciones de los inventores y defensores de la expresión ‘territorios históricos’, discriminando a todas aquellas regiones que, teniendo el mismo fondo histórico, no compartan la filosofía y los planteamientos del grupo amparado por la nueva etiqueta. Éstas quedarán en una situación de desventaja.

Mucho hemos de cuidarnos los ciudadanos de los mensajes que recibimos tanto por parte de la clase política como de la publicidad. Nada es dejado al azar y siempre hay una voluntad de seducción que intentará cambiar nuestros planteamientos, en muchos casos, sin que seamos conscientes de ello. Seguiré, en este blog, comentando todos los casos que vaya encontrando.

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Créditos de imagen | Google Maps

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