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Grandes profesores: Guillermo Gómez

Guillermo Gómez es profesor de español como lengua extranjera en la Universidad de Deusto y es un profesor de ELE muy conocido en la red por su blog ‘Profesor de ELE en apuros‘. Guillermo Gómez lleva muchos años enseñando con éxito a sus alumnos internacionales y es precisamente el enorme entusiasmo que pone en todo lo que hace lo que motivó esta entrevista.

1. ¿Qué te llevó a ser profesor de ELE?

Soy profesor de ELE por azar. Empecé a estudiar filología hispánica porque me gustaba leer y escribir. Si pensaba en mi futuro, me imaginaba trabajando en algo relacionado con los libros. No descartaba ser profesor porque desde siempre me ha gustado la enseñanza, pero tampoco era mi primerísima opción. Sin embargo, el verano anterior al comienzo de la carrera estuve en un campo de trabajo con jóvenes inmigrantes y a raíz de esa experiencia empecé también como voluntario en un programa de tiempo libre en el que se enseñaba español a adolescentes marroquíes. Ese fue mi primer contacto con el español para extranjeros. Y me enganché.

2. ¿Qué es lo más importante que has aprendido enseñando?

Sobre todo he aprendido que no tengo respuestas para todo. Y eso me encanta, porque es una cura de humildad muy enriquecedora. Además, con los estudiantes de orígenes tan diversos que suelo tener en mis clases, siempre surgen en el aula situaciones, debates o comentarios que ponen en cuestión mi visión del mundo y consiguen que me cuestione a mí mismo. Por otro lado, al dedicarme a enseñar a otros mi lengua materna, he aprendido a entenderla mejor, a sorprenderme con sus complejidades y, ante todo, me ha ayudado a ser más consciente de mi aprendizaje de otras lenguas.

3. ¿Cómo es tu día a día en el centro?

Depende del momento del año, porque hay meses con mucha carga docente y otros en los que reducimos nuestro tiempo en el aula y lo complementamos con trabajos más administrativos. En mi caso, la docencia la complemento con la gestión de la web del centro. Pero tomando como ejemplo, mi día a día en esta época del año, entro al centro a las nueve de la mañana, después de asistir como alumno a clases de euskera, y a las 10 empiezo clase con alumnos de un programa de Lengua y Cultura o Negocios. En este grupo tengo 6 estadounidenses, una rusa y una jamaicana. Con ellos estoy dos o tres horas, depende del día. Después tengo clase de dos a cuatro con grupos de Erasmus o Erasmus Mundus. Estos son grupos muy diversos, con estudiantes de todos los orígenes. Y los lunes, tengo clase con mis alumnos de teatro. Este es un curso de español pero a través de técnicas teatrales. Ahora mismo andamos ensayando el guion que hemos escrito.

4. ¿Cuál es tu actividad estrella?

No creo que tenga una actividad estrella en particular. Sí que tengo algunas actividades que siempre funcionan bien, por ejemplo, algunas actividades que hago con vídeos, aunque si pienso en qué o en quién (mejor dicho) es la estrella de mis clases, sin lugar a dudas, tengo que hablar de Nico. Nico es un pato de peluche que uso para romper el hielo el primer día de clase en todos mis cursos y que siempre acaba convirtiéndose en la estrella de mis cursos. A los alumnos les sorprende que yo aparezca con un peluche en el aula y eso me encanta.

5. ¿Qué consejos darías a un profesor de ELE que empieza?

Que, al principio, se prepare muy bien las clases. No hay nada peor, como alumno, que ver que quien te está dando una clase no sabe ni por dónde le da el aire. Luego, cuando se adquiere experiencia, se puede dar paso a la improvisación, pero siempre es una improvisación controlada. Que no tenga miedo a contestar a un alumno: ‘no lo sé’. Por mucho que el profesor sea nativo y por muy bien que lleve preparada una clase, los alumnos a veces hacen preguntas sobre la lengua para las que no se tiene una respuesta en el momento. Es preferible decir ‘ahora mismo no lo sé, lo voy a consultar y mañana te lo digo’, que dar una respuesta insegura o falsa. Y, ante todo y sobre todo, que disfrute dando clase de ELE. Sus alumnos se lo agradecerán.

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