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Ubuntu 11.04: Primeras impresiones

Aunque cada seis meses tenemos una nueva versión de nuestro sistema operativo favorito, hacía mucho tiempo que no veía, en la comunidad de usuarios del software libre, una expectación semejante por descargar e instalar la versión definitiva de Ubuntu 11.04 Natty Narwhal debido a la completa renovación de su interfaz gráfica. Lo que en inglés se conoce como hype invadía el ánimo de todos los entusiastas de Linux desde hacía meses y me incluyo en ese grupo. Tal era así, que me pasé gran parte del pasado jueves apretando la tecla F5 para actualizar el navegador y poder descargar el nuevo Ubuntu en cuanto fuese publicado. Espero que los lectores que no usan Ubuntu me sepan disculpar, pues esta entrada me ha quedado algo técnica.

La instalación de la nueva versión de la distro más popular transcurrió sin novedad. Eso sí, la primera vez que accedí al sistema tras instalar, tuve que hacer un sudo apt-get update para poder instalar los controladores privativos de Nvidia porque no se activó de forma automática el multiverse (lugar desde el que poder descargar los programas comerciales o privativos de terceras empresas o fabricantes). Una vez instalados los drivers de Nvidia, el sistema reinició ya con Unity (la nueva y espectacular interfaz de Ubuntu).

Antes de comenzar a trastear, puse el sensacional fondo de pantalla que Jorge Castro hizo con todos los shortcuts. Hecho esto, empecé a probar las nuevas funcionalidades de Ubuntu 11.04. La barra lateral que hace las veces de dock o lanzador, es muy útil aunque me ha costado un poco acostumbrarme a ella. Un par de días después de la instalación, me siento totalmente cómodo utilizándola. Parte de las mejoras que Natty Narwhal ha traído se centran en el aprovechamiento de la pantalla, el dock que caracteriza a Unity se oculta de forma automática cuando no se necesita y, en mi caso, el comportamiento del lanzador ha sido correcto en todo momento. Si se está trabajando en cualquier aplicación a pantalla completa, se puede invocar al lanzador pulsando la tecla ‘Super’, algo mucho más directo, rápido y cómodo que tener que utilizar el ratón. Además con la combinación ‘Super’+W haremos un zoom de todas las ventanas que tengamos abiertas en todos los escritorios. Muy útil. Y, finalmente, ‘Super’+S nos permitirá visualizar todos los escritorios. En la configuración de Compiz, hay un apartado para Unity, yo cambié algunos parámetros para dejarlo un poco a mi gusto: Reduje el tamaño de los iconos a 40 pixeles y puse la iluminación de los mismos en ‘Backlight Toggles’, así, sólo se iluminarán los que estén abiertos y serán más fáciles de localizar. Además, en Aplicaciones > Temas y Ajustes > Lanzador y menús, seleccioné que el lanzador apareciese únicamente al poner el cursor sobre el logo de Ubuntu para que no estorbase al utilizar programas a pantalla completa. Para concluir con el tema del lanzador, diré que su comportamiento, en general, me ha gustado mucho aunque sí que es verdad que se ha incrementado el número de clicks que hay que hacer para abrir una aplicación.

Por otra parte, me ha encantado que, en todas las aplicaciones, la barra de menús se haya enviado al panel superior de la pantalla ahorrando, nuevamente, mucho espacio. Igualmente, me ha parecido muy buena idea poder visualizar y organizar simultáneamente los cuatro escritorios. Igualmente, he de confesar que Unity ha superado con creces las expectativas que tenía puesto que no he echado de menos el cubo de Compiz (no sé si me entrará morriña en los próximos días, ya veremos). Al no tener activado el cubo, pues de hacerlo se desactivaría Unity, perdemos la posibilidad de mandar una ventana a otro escritorio con el simple hecho de arrastrarla de un escritorio a otro y, ahora, para hacerlo, hay que visualizar los cuatro escritorios y hacer el movimiento ahí o bien utilizando el botón derecho del ratón. Afortunadamente, Compiz sigue funcionando e instalando la configuración avanzada de Compiz podremos volver a activar la mayoría de efectos visuales como, por ejemplo, nuestras queridas y vistosas ventanas gelatinosas.

También me llevé una agradable sorpresa al ver que la barra de desplazamiento vertical había desaparecido puesto que ha sido rediseñada para que todo tenga un aspecto mucho más agradable. Me gustan los cambios hechos por Canonical puesto que, con cada versión, Ubuntu va teniendo un aspecto más limpio, más elegante y, a partir de ahora, propio y característico con la aportación de Unity. Muy recomendable.

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