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Grandes profesores: José Ramón Rodríguez

Comienzo este ciclo de entrevistas a profesores que, por su excepcional labor docente, merecen nuestra atención, merecen que sigamos su ejemplo y los tomemos como referentes para seguir aprendiendo y mejorando en nuestro día a día. Para abrir esta sección contamos con un invitado de lujo, José Ramón Rodríguez, profesor y director académico de Málaga ¡Sí!

Conozco a José Ramón desde hace varios años y puedo asegurar que es un profesor excepcional, durante todo este tiempo me ha demostrado que es una persona infatigable y muy imaginativa, pues siempre está buscando el modo de llevar actividades útiles que sorprendan a sus alumnos. Es uno de esos profesores que tienen la capacidad de entusiasmar a todos los que le rodean con nuevas ideas y proyectos, es un fuera de serie y se mostró encantado de que le entrevistara.

1. ¿Qué te llevó a ser profesor de español como lengua extanjera?

Pues la casualidad. Me llamó por teléfono una ex compañera de la universidad que trabajaba en una escuela y me dijo: “¿Quieres venir el lunes a dar clase de español a la escuela? Es que se va un profesor y necesitamos uno”. Después me enganché. Creo que muchos de los profesores de ELE de mi generación y anteriores generaciones hemos llegado a este fascinante mundo de casualidad. Eso mismo comentaba con Concha Moreno en un curso de profesores hace unos meses en relación a la formación especifica que hay ahora (másteres, cursos, e-learning, asignaturas en las carreras, etc.) en comparación con la que había en nuestra época. Muchos llegamos de casualidad, como complemento a otras labores, mientras se esperaba una beca, al tiempo que se preparaban oposiciones…

2. ¿Qué es lo más importante que has aprendido enseñando?

Difícil pregunta, Miguel. Sobre todo para responder con una sola cosa. Para empezar (y como se suele decir, no por ello lo más importante), he aprendido mucho de diferentes culturas; he aprendido a analizar nuestra lengua en uso constantemente; he aprendido a aprender para ayudar a los alumnos a mejorar su forma de aprender; he aprendido que un profesor no puede conformarse sino que debe estar siempre reflexionando y actualizándose, compartiendo y mejorando; he aprendido a integrar las nuevas tecnologías en el aula y a descubrir cómo los alumnos de hoy (2011) no aprenden del mismo modo que lo hacían los de antes (un antes muy cercano: 2000, cuando empecé en esto del ELE).

En los cursos de formación de profesores suelo repetir mucho que no me imagino que haya un trabajo mejor: trabajar con personas de diferentes culturas y realidades, con diferentes intereses y necesidades, de muy diversas costumbres y tradiciones, edades, gustos… pero todos abiertos a aprender una lengua e interesados por una cultura que es lo que nos une en un aula. Esto es algo que no tiene precio.

3. ¿Cómo es tu día a día en el centro?

Llego a la escuela casi media hora antes de abrir y reviso la planificación de tareas del día que he dejado listo el día anterior. Al desempeñar la labor de Director Académico del centro, compagino clases con gestión. Antes de empezar la jornada laboral reviso mis planes de clases y me voy al aula. Como mínimo, tengo 4 horas de clase al día y otras tantas de trabajo de gestión y administración del área académica. El resto del día lo paso frente al ordenador con todas las tareas que tengo que hacer. Pero, eso sí, aprovecho las pausas de las clases para comentar con los profes cómo van las clases y los cursos, para intercambiar ideas, para analizar cómo van los grupos, etc. Y, siempre que puedo, me paso por la máquina de café (epicentro de la escuela) a saludar a los alumnos y bromear con ellos, charlar en un ambiente informal…

4. ¿Cuál es tu actividad estrella?

No podría contestar a esto porque no tengo una actividad estrella. Es más, soy de la opinión de que no hay actividades estrellas. Hay actividades y tareas que pueden funcionar mejor o peor en clase pero son tantos los factores que influyen, que preferiría decir que hay actitudes y objetivos estrella en el aula. Por ejemplo, proponer actividades que sean significativas, ser capaces de motivar al alumno, hacer ver al alumno la rentabilidad, la utilidad y la necesidad de aprender lo que llevamos a clase, plantear un tipo de trabajo cooperativo que favorezca la interacción, crear un clima afectivo positivo…

5. ¿Qué consejo darías a un profesor de ELE que empieza?

Que se levanten todos los días encantados de estar en este mundo. Que entren en clase abiertos a aprender. Que asuman el rol de facilitador, de acompañante, de guía. Que se preparen muy bien las clases, teniendo en cuenta las necesidades e intereses de los alumnos, por una parte, y las posibles dificultades que puedan plantearse en el aula. Que hagan girar toda su labor alrededor del alumno y de la comunicación, no de un sílabus. Que se diviertan, sobre todo esto: que se diviertan.

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