Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información

Vencer la timidez en la clase de idiomas

Una profesora de español que ejerce en Noruega me escribía hace un par de días con la siguiente cuestión y, como pienso que puede ser de utilidad para otros profesores, he creído conveniente contestar en el propio blog en lugar de hacerlo por correo electrónico.

Tengo una clase de 15 alumnos, la mayoría muy buenos estudiantes. Tres de ellos no están interesados en la clase, por lo que su asistencia es casi nula […] Entre los que vienen siempre a clase, atienden y están siempre pendientes de la clase, tengo una chica que no sé si es por timidez, falta de autoestima o porque realmente no sabe nada de español, no quiere entregarme los deberes, cuando le pido que lea o me conteste a alguna simple pregunta, siempre recibo la misma contestación: ‘no sé’ y de modo que nunca puedo ver cuál es su nivel, la verdad es que siempre respeto su respuesta y paso a otro alumno. También por miedo a que si la presiono, a lo mejor la pierdo y deja de venir. Pero no sé si haciendo esto, realmente la ayudo.  Estoy esperando a ver el resultado de algún examen para saber qué es realmente lo que sabe, pero aún no hemos tenido ocasión.  No sé si me puedes aconsejar sobre cómo puedo actuar con ella.

En primer lugar me gustaría decir que muchos profesores españoles tendemos a ser buenos en nuestro intento por hacer las cosas lo mejor posible, en lugar de ser justos, es decir intentamos exigir a todos los alumnos lo mismo para que nadie se sienta mal al pensar que a uno se le pregunta o se le hace trabajar más que a otro cuando, lo correcto sería dar trabajo y hacer preguntas en clase en función de la competencia lingüística de cada estudiante. Antes de nada, yo te recomendaría que hablaras a solas con esta alumna y le preguntaras cómo se siente en la clase, cuando conteste, mantente callada, deja que hable, que se desahogue, que te comunique cuál es el motivo, quizá no quiera ponerse en evidencia al demostrar que no sabe mucho español, que sea tímida, no puede participar porque ni siquiera comprende el enunciado de los ejercicios o, incluso, que no entienda lo que dicen tanto sus compañeros como el profesor. En todo momento nosotros escucharemos con calma, sin interrumpir. Tenemos que identificar dónde radica el problema que tiene esta alumna.

Esta dificultad tiene varias causas y diferentes soluciones pero, casi siempre, si el estudiante tiene verdadero interés en la materia, su frustración radicará en que, nosotros como profesores, no hemos individualizado la clase, es decir, hemos hecho una clase igual para todos los alumnos sin atender a que cada alumno tiene una dificultad mayor o menor para hablar un idioma extranjero.

Si el problema fuera anímico intentaría animarla haciéndole entender que los comienzos son duros pero que poco a poco irá entendiendo unas palabras, luego captará frases y después, podrá comenzar a hablar con algo de soltura. En este punto le preguntaría si, en la clase, prefiere escuchar más y hablar poco o viceversa. Si contesta que prefiere, sobre todo, escuchar en lugar de hablar durante estos primeros compases del curso (o del trimestre) ya tengo el modo de hacer que se sienta mejor día a día. Estoy suponiendo que a esta alumna pertenece al grupo de los que sí quieren aprender español, si es así, de verdad es esencial que, cada día, encarguemos tarea para el día siguiente y esta tarea no sea sólo de revisión de lo visto en clase, sino que sea para adelantar los contenidos del día siguiente, así, en la siguiente clase, podrá saber de qué se está hablando en el aula independientemente de su competencia lingüística.

Si esta alumna es particularmente tímida o va muy retrasada con respecto al resto de la clase, ayuda muchísimo si, cuando estemos en la clase, hacemos preguntas abiertas a los estudiantes que se defiendan mejor y preguntas de ‘sí’ o ‘no’ o preguntas muy cerradas y simples en las que tenga que elegir una respuesta. Veamos un ejemplo:

En una clase tengo a tres estudiantes y estoy trabajando con el vocabulario del turismo y los pasados. Uno de ellos se defiende muy bien, y le hago una pregunta del tipo ‘Cuéntame cómo fueron tus últimas vacaciones’ (pregunta de respuesta completamente abierta). Al estudiante que sigue la clase pero no llega al nivel del primero: ‘¿Cuáles han sido tus mejores vacaciones y por qué?’ (el estudiante debe responder sólo a dónde fue y la razón de por qué fueron las mejores), y al estudiante que le cuesta mucho seguir la clase le haré una pregunta del tipo: ‘En vacaciones, ¿has ido más a la montaña o más a la playa?’ (para él será sencillo elegir entre una de las dos posibles respuestas). Atención: la pregunta al estudiante con menor competencia lingüística debe ir en último lugar, de este modo habrá tenido tiempo, por los comentarios de sus compañeros y del profesor, de qué van las preguntas que se están haciendo; en este caso, las vacaciones.

En resumen, hay que:

Espero que estos consejos sean de utilidad, son los que yo sigo siempre y los que daba -con excelentes resultados- a mis profesores en Escuela Internacional.

Coméntalo en: Twitter Facebook Google +