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Y, de primero, vegetales

La primera vez que vi en televisión el anuncio publicitario en el que se nos animaba a consumir pastas con vegetales di un respingo. Los oídos me chirriaban y, desde entonces, cada vez que voy al supermercado y me encuentro con la caja de las pajaritas con vegetales, me pregunto qué habrá realmente en su interior. No voy a negar que esta denominación del producto de Gallo -pajaritas con vegetales- tiene cierto aire poético e, incluso, trágico, si se me apura.

En realidad, nada de poético hay aquí, muy al contrario, estamos ante una tosca estrategia de márketing que intenta, por un lado, acercar el producto a los vegetarianos y, por otro, captar la atención de los consumidores habituales de pasta, pues se ofrece un alimento muy popular que además está hecho con ‘vegetales’. Se vende como comida ‘vegetariana’ y por supuesto en la mente de todos se ve como mucho más sana y recomendable que los demás tipos de pasta.

Al jugar de este modo con las palabras se ha incurrido en un lamentable caso de mortandad lingüística por influencia de la palabra inglesa vegetables cuya correcta traducción, por cierto, es ‘verduras’. Si echamos un vistazo a la definición que da la RAE de ‘vegetal’, comprobamos que sólo en Puerto Rico se acepta el uso de vegetal como sinónimo de hortaliza y, hasta donde yo sé, Gallo no es una marca puertorriqueña.

Una lástima que en un producto de calidad que, por cierto, está muy rico, no se haya cuidado nuestro idioma.

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