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Del ocaso de los agoreros

Desde hace algún tiempo y de forma periódica, se vienen escuchando apocalípticas aserciones que pronostican la muerte para algunos de los servicios de internet que utilizamos en nuestro día a día. La penúltima insensatez vino este verano de la mano de Wired proclamando, a los cuatro vientos, la muerte de la web de la misma forma que ya hiciera hace dos años intentando matar los blogs. También el Wall Street Journal quiso dar por muerto al correo electrónico y ya vemos que sigue vivo. Medios de todo el mundo (digitales o no) accedieron y entraron en el juego de autobombo que propuso Wired suscribiendo y difundiendo su mensaje derrotista sin contrastar ni valorar estas opiniones. Dieron por muertos dos formatos de publicación en la red que siguen completamente vigentes hoy en día en favor del denominado microblogging y las redes sociales sin pararse a valorar cuánta razón tenían dichos artículos. Es más, lamentablemente, muchas personas, dejándose influir por las veleidosas opiniones de Wired, decidieron cerrar sus blogs aparentemente invadidos por una extraña y desconocida apatía.

La mejor prueba de que aquellos agoreros no pensaron bien lo que decían es que la mayoría de mensajes que se producen en Twitter y otras redes sociales son, sobre todo, enlaces a blogs y páginas web. De hecho, gran parte del tráfico que obtienen los blogs viene de las redes sociales y muchos de los que entonces cerraron sus blogs han vuelto a abrir nuevos espacios para publicar. No hemos aprendido nada, ahora, aprovechando el cierre de Bloglines se pronostica la muerte de los lectores de feeds… ¿Cuándo aprenderemos?

Créditos de foto | youngthousands

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