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Clases digitales interactivas

Desde hace algún tiempo vengo pensando qué podemos hacer para mejorar el servicio que damos a nuestros alumnos con la mejor calidad de enseñanza posible. La enseñanza tradicional, la que se ha venido practicando del mismo modo durante cientos de años tiene sus días contados por muchos motivos:

Quizá sea este último punto uno de los más relevantes ya que con la aparición de la realidad aumentada poseer la información (algo que no será exclusivo -como hasta ahora- de unos cuantos eruditos profesores, o estudiosos) no será tan importante (puesto que estará disponible para todo el mundo utilizando un simple teléfono móvil) como aprender a usar todas las fuentes de información que tendremos a nuestra disposición. Habrá información disponible en tiempo real, de cualquier lugar y de cualquier cosa que podamos ver, tocar o escuchar allá donde nos encontremos.

Por ello, tanto el profesorado como las instituciones y los centros académicos deberíamos ir dando pasos para ofrecer a sus alumnos la mejor calidad educativa posible, una educación contextualizada en un mundo que cambia a velocidad de vértigo.

Algunas de las mejoras más importantes que traen las nuevas tecnologías al contexto educativo son:

Los profesores pueden grabar la clase y ponerla a disposición de los alumnos. Sin duda, algo muy ventajoso para aquellos que quieren o necesitan volver a escuchar a su profesor para aclarar algún concepto que no se comprendió del todo. Además, si en los vídeos de cada lección se da la opción al alumno de publicar comentarios y exponer sus dudas en este lugar, la tradicional hora de tutoría (en un lugar físico y atendiendo a los alumnos de uno en uno en el despacho del profesor) pierde su sentido y gana en utilidad esta nueva forma de entender la comunicación entre profesores y alumnos ya que las tutorías se hacen públicas y queda registrado un historial de preguntas frecuentes que puede ayudar tanto al resto de alumnos a entender la lección como al profesor a mejorar sus explicaciones futuras. Además, de este modo, los estudiantes que por enfermedad no puedan asistir a clase, no perderán el ritmo de clase ya que pueden verla en diferido (o, mejor todavía, si se retransmite también en directo). Un increíble ejemplo de ello es Academic Earth.

Que los apuntes estén en internet para que los alumnos se los descarguen es algo que se supone ya en los tiempos que corren pero, al igual que con los vídeos de clase, sería recomendable que los alumnos tuvieran la opción de comentarlos o de plantear sus dudas para que el profesor las resuelva.

Además, la utilización de la pizarra digital permite dar a los alumnos copias de lo escrito en ella, así como de las presentaciones que ha utilizado el profesor, lo que, sin duda, facilitará mucho al alumno asimilar los contenidos.

La clase digital es una clase de anchos horizontes por lo que no tiene mucho sentido que esté constreñida a las cuatro paredes físicas del aula. Por ello es muy bueno si el profesor puede organizar debates a través de videoconferencia con expertos en la materia o con personalidades que puedan aportar una interesante visión de lo que se estudia.

Las lecturas obligatorias del curso pueden ser comentadas por los alumnos y los profesores en foros de discusión destinados a tal propósito de modo que la conversación se ve potenciada enormemente y puede ser enriquecida con materiales audiovisuales extraídos de webs 2.0 (Youtube, Slideshare, Flickr, Wikipedia, etc…). Incluso, con la llegada de los e-books podríamos habilitar un lugar donde los alumnos y los profesores puedan escribir notas a pie de página en tiempo real y sobre el mismo texto que leen los estudiantes.

Como siempre, el uso de estos avances tecnológicos constituye un medio para facilitar que el alumno pueda conseguir los objetivos del curso de un modo mucho más provechoso en lugar de constituir un fin en sí mismo.

De igual modo, el alumnado ha de aceptar estos cambios y dejar de lado la cómoda postura que ha venido sosteniendo hasta ahora: ‘tú dame el bloque de folios que me tengo que estudiar que yo me lo estudio y te hago el examen’.

Sin duda, esta nueva etapa se prevé apasionante. ¿Alguna idea o punto de vista que añadir a esta lista?

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Créditos de foto | Luc Legay

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