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El debate del minuto

Éste es uno de los juegos de conversación más entretenidos que conozco y, al mismo tiempo, uno de los más exigentes para la clase de conversación. A los alumnos, por regla general les encanta y tras haberlo practicado, suelen pedir que lo repitamos periódicamente, normalmente una vez cada dos semanas aunque, en ocasiones, me han pedido que lo hagamos una vez por semana. La dinámica es la siguiente:

El día anterior a la puesta en práctica de la actividad se les encarga como tarea para casa que preparen una serie de argumentos a favor de un tema en concreto que, además, será opuesto al que tenga su compañero de debate.

Algunos de los temas que yo uso son temas clásicos en las clases de idiomas pero, lo cierto es que, con este ‘Debate del minuto’ dan muy buen resultado, algunos ejemplos son:

Así pues, uno se coloca enfrente del otro de tal modo que puedan mantener un contacto visual cercano y directo. Uno de ellos (normalmente el que tiene más nivel) comenzará a exponer las ventajas del tema que debe defender sin que su rival, sus compañeros de clase o su profesor puedan interrumpirle en ningún momento. Tiene de tiempo un minuto, ni un segundo más, ni un segundo menos ya que yo estoy cronometrando. Si no tuviera suficiente tiempo para exponer sus ideas habría de parar justo cuando se cumpliese el minuto puesto que yo, como moderador, doy automáticamente el turno de palabra a su contendiente dialéctico (esto es conveniente explicarlo al comienzo, antes de comenzar el debate porque, casi con toda probabilidad, vamos a cortarle en medio de una frase, pero así es el juego) y si le sobrase tiempo, deberá rellenarlo obligatoriamente con datos u opiniones nuevas intentando no parafrasear. Una vez cumplido este primer minuto, su compañero comenzará a su vez la exposición de las ideas principales del tema que le ha tocado bajo las mismas condiciones.

Tras esta primera ronda, llega el turno de réplica, siempre con las mismas normas que han gobernado el primer turno. Y, finalmente, llegan las conclusiones, para las que tienen 30 segundos cada uno.

Mientras ellos debaten, yo controlo el tiempo y voy apuntando, sin interrumpir nunca sus discursos, lo que hacen muy bien y lo que necesitan mejorar. Una vez que el debate ha terminado, los compañeros eligen un ganador con aplausos incluidos.

Es aquí donde yo comienzo a hablar. Les comento a cada uno de ellos tres aspectos que han hecho muy bien desde el punto de vista gramatical, discursivo, léxico, etc. y explico un aspecto que necesitan mejorar. Sólo uno pues, de este modo, sabrán en qué pueden apoyarse cuando tengan que argumentar o defender su postura y qué deben trabajar para seguir mejorando.

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