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Entornos abiertos en e-learning

He tenido el privilegio de compartir unos minutos con Diego Ernesto Leal, Asesor del Ministerio de Educación en el uso de las nuevas tecnologías, hablando sobre su experiencia en el diseño y el desarrollo de los cursos abiertos de e-learning que está llevando a cabo. Le agradezco muchísimo a Diego que pudiese hacer un hueco en su agenda para charlar conmigo vía Skype, ha sido una experiencia realmente enriquecedora. La conversación está llena de conceptos e ideas que abren interesantísimas líneas de reflexión sobre las que poder continuar investigando.

La entrevista tenía estas preguntas:

1. ¿Qué ventajas tienen los entornos abiertos sobre los entornos cerrados cuando se habla de e-learning? ¿Los cursos abiertos son la solución para conseguir un aprendizaje a distancia satisfactorio cuando hablamos de e-learning?
2. ¿Qué papeles toman profesores y estudiantes en los cursos abiertos?
3. ¿Qué dificultades aparecen a la hora de diseñar un curso abierto?
4. ¿Qué herramientas se usan habitualmente en los cursos abiertos? ¿Hay algún espacio de debate común?
5. Al ser abierto, ¿los objetivos y contenidos también lo son? ¿Cómo se evalúa entonces a los alumnos? ¿Se puede hablar de evaluación continua?
6. ¿Qué consejos daría a una persona o institución que quiera diseñar un curso de elearning abierto? ¿Cómo se puede dar valor a un curso en el que todos sus contenidos están a disposición de cualquier persona con acceso a internet?

Éstas que resumo aquí fueron las ideas más jugosas:

Hay alumnos que hacen un curso de e-learning abierto por interés personal y otros por conseguir un diploma. Son diferentes los objetivos y un reto para las instituciones dar acceso abierto a sus cursos puesto que es verdaderamente complicado tanto por el cambio de mentalidad como por la compleja organización que implican.

Que un curso sea abierto no quiere decir que vaya a ser necesariamente satisfactorio para todo el mundo, sí lo es para un perfil de estudiante determinado, incluso, para muchos alumnos, los entornos cerrados pueden ser más cómodos al replicar patrones ya conocidos. En este punto, la presencia del profesor es muy importante tanto en entornos abiertos como cerrados ya que la soledad del alumno se acentúa en el mundo virtual.  El rol del profesor está muy ligado a la puesta a punto de la infraestructura, del acceso de los estudiantes a la información y conseguir que la tecnología no suponga un obstáculo que llegue a desmotivar ya que lo importante es el contenido, no el continente.

Otro de los puntos que tratamos fue que el profesor, en un curso abierto, no está dando tanto respuestas a temas concretos sino que orienta la discusión subiendo preguntas y recursos para que los alumnos sigan aprendiendo. El aprendizaje ocurre dentro de cada uno de nosotros cuando se generan conexiones nuevas en nuestro cerebro y es ésta la labor del profesor en este tipo de cursos, cuando un alumno plasma en un blog o en un podcast sus conclusiones, se da un paso más en la reflexión al tiempo que se sigue avanzando en el conocimiento mediante la colaboración entre los aprendices y el profesor. Es curioso que, a pesar de que los cursos abiertos lo permiten, los alumnos no suelen modificar las descripciones del curso y actividades. Parece persistir, por tanto, la tradicional relación profesor-estudiante también en el mundo virtual.

En cuanto a los objetivos de un curso abierto, es evidente que vienen predefinidos, por lo menos hasta cierto punto puesto que, a medida que se avanza en el conocimiento, aparecen nuevos objetivos. Es necesario tener en cuenta que el profesor no puede controlar ni conocer todos los documentos que se van a manejar por lo que no hay una única forma de evaluar. Sí es cierto que en el reconocimiento del logro, la evaluación tiene que ver con el aprovechamiento del curso y no con la cantidad de contenido aprendido ni con la capacidad que tiene el estudiante de citar a otros autores, más bien tiene que ver con la idea de que los puntos de partida de los diferentes alumnos son distintos. Esto nos lleva a un problema complejo: ¿cómo reconocer lo que un alumno sabe al comienzo del curso? La evaluación, por un lado, debería tender a una comparación del nivel de análisis del alumno en diferentes momentos del curso, por lo que el uso de los blogs es importantísimo y, por otro, el nivel de aportación a la comunidad de aprendices. Se rompe la idea de que todos los alumnos tienen que llegar al mismo sitio al mismo tiempo. De este modo, el seguimiento y la participación del profesor en el curso y en los materiales que aportan tanto él mismo como sus estudiantes es vital pero es imposible estar enterado de todo lo que pasa en el curso dado su contenido abierto.

Con todo, y a pesar de haber reseñado las ideas principales, recomiendo escuchar la charla, para ello, puedes descargarla (podcast, 35.58 megas), o bien, puedes escucharla directamente:

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