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Vientos de cambio en el mundo del libro

Lo comenté hace ya algún tiempo en una entrada titulada Los libros no hablan y, a tenor de lo que he leído en el día de hoy, parece que leer libros en papel va camino de convertirse en una actividad para nostálgicos.

El mundo digital está cambiando, a un ritmo frenético, nuestra forma de vivir y la noticia que recoge Boston.com en el día de hoy puede ser buena muestra de ello.

Libros en papel

En este periódico, se puede leer hoy que la Academia Cushing eliminará todos los libros en papel de sus estanterías y los reemplazará por 18 e-readers y una cafetería, estamos hablando unos 20.000 volúmenes. Esta biblioteca, con 144 años de historia, dice adiós a lo que James Tracy, su director, llama tecnología obsoleta. Él asegura que cuando ve un libro en papel, ve algo tan anticuado como un pergamino. ¿Terrorífico? Puede, aunque quizá no tanto, leamos un comentario suyo:

Instead of a traditional library with 20,000 books, we’re building a virtual library where students will have access to millions of books [En lugar de una biblioteca tradicional con 20.000 libros, estamos haciendo una biblioteca virtual donde los estudiantes podrán consultar millones de libros].

En efecto, algo está cambiando. Por si esto fuese poco, también hoy podemos leer en el New York Times que Amazon, en colaboración con Sharedbook permitirá a sus lectores comentar obras añadiendo notas a pie de página. En este caso, el proyecto tiene un alcance limitado pero es un primer paso, una muestra de la dirección en la que se avanza en la ‘socialización de la lectura’, una socialización que, en internet, ya se ha producido a la hora de leer artículos, noticias y opiniones.

Yo pertenezco a una generación que, como tantas otras, se crió entre libros. Cuando cojo un libro, me gusta examinar la encuadernación, la maquetación y disfruto escuchando el crujir de sus páginas al ser pasadas pero esto no quita para que no me sienta entusiasmado con la enorme cantidad de oportunidades que nos van a dar los cambios tecnológicos en el mundo del libro, tanto en la lectura individual social como en el contexto educativo. ¿Nos anclamos en la tradición y en la nostalgia o avanzamos hacia el libro digital?

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