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Contextualicemos nuestras clases

Es evidente que hay que contextualizar la enseñanza para que esté acorde con los tiempos en los que vivimos y con la realidad social en la que viven nuestros alumnos aunque no tenga una fácil solución puesto que, por regla general, no en todas las aulas hay sistemás informáticos, proyectores, pizarras digitales, o internet, lo que hace bastante complicado el propósito de utilizar las nuevas tecnologías en el aula.

En primer lugar y antes de nada, nuevamente pondremos atención en que el uso de las nuevas tecnologías debe constituir una ayuda para que el alumno consiga los objetivos marcados en los planes curriculares y para ayudar al profesor a transmitir la información de un modo más efectivo y con un carácter esencialmente práctico. Por supuesto, daremos por sentado que el profesor domina el uso de las herramientas que va a llevar a la clase ya que éste debería ser el punto de partida.

Del mismo modo que usamos las tijeras y el pegamento, la fotocopiadora, la impresora y la plastificadora, las cartulinas y los papeles de colores, los manuales y materiales complementarios, los mapas y posters, las fotografías y otros materiales reales, ¿por qué no usar otras herramientas que tenemos a nuestra disposición y que van a cumplir una función semejante a la de estas que hemos citado o que, incluso, van a mejorar los procesos y los resultados de la labor de los docentes y discentes? No estamos apostando por la sustitución o por el uso exclusivo de las herramientas 2.0 en las clases de E/LE. Ni mucho menos. Creemos que la web 2.0 aporta una serie de posibilidades que las anteriores no y que no debemos desaprovecharlas.

Pensemos en algunos casos que sirvan de ejemplo que ilustren nuestra exposición en un ejercicio de revisión de nuestra práctica docente en los últimos años y su evolución, en cuanto a las herramientas y posibilidades. Veamos dos:

a) De la cinta de casette a YouTube. Hace escasamente diez años, los materiales de los que disponíamos los profesores para ayudar a nuestros alumnos a mejorar su competencia auditiva eran los casettes que traían algunos manuales y las canciones. Algunos profesores creativos e innovadores se dedicaban a grabar programas de radio en las cintas vírgenes para llevarlos al aula después. Otros -o estos mismos, seguramente- se animaron a dar un pasito más grabando en VHS las noticias, la información del tiempo, alguna entrevista o un cortometraje de esos que la segunda cadena de TVE echaba de vez en cuando a horas intempestivas.

Por contra, ahora disponemos de un abanico enormemente amplio de archivos sonoros y audiovisuales en blogs, páginas web de instituciones y empresas, la modalidad de televisión a la carta, todos los programas de radio emitidos en las ondas listos para escuchar o descargar, podcasts temáticos y, sobre todo, cualquier cosa que podamos imaginar en YouTube.

Pero no sólo esa casi inagotable (y en constante crecimiento) fuente de materiales, mayoritariamente, todo hay que decirlo, gratuitos) sino que disponemos también de las herramientas -gratuitas, intuitivas, simples- que nos permiten crear a nosotros -profesores y alumnos- dichos documentos en función de nuestros objetivos, grupo, nivel de lengua, etc. y, más aún, compartirlo poniéndolo al servicio de la comunidad docuente para su uso y reflexión.

b) De la pizarra al proyector, algo más que un cambio de soporte. La pizarra es, probablemente, el recurso con el que el profesor se siente más cómodo, entendido en muchos casos como una extensión del propio docente (lo que provoca, por cierto, que éste se apropie del recurso y no lo comparta con los alumnos en muchos casos…) Usamos la pizarra para apoyar la explicación gramatical, para presentar el léxico, para dibujar, para aclarar cuestiones de ortografía, para poner ejemplos, para transcribir lo que hemos escuchado, para hacer esquemas, elaborar árboles genealógicos y diseñar líneas de tiempo, para dirigir juegos o dinámicas de grupo… Usamos códigos de colores y símbolos, organizamos los espacios de las pizarras según sus funciones, invitamos a que los alumnos la utilicen también (haciendo actividades de autoría múltiple)…

Tal vez nos haya pasado, recientemente, que antes de borrar un alumno nos haya pedido que nos apartemos para sacar su cámara de fotos digital y fotografiar la pizarra porque le ha parecido clara o interesante. Es más, puede que este alumno haya subido esa foto (esa pizarra) a su perfil de Facebook, de Orkut o de MySpace o a su álbum de Flickr o Picasa o a su blog, la haya descrito y la haya etiquetado, iniciándose con sus compañeros, amigos y familiares un divertido diálogo acerca de esa pizarra con aquella explicación, aquel dibujo o esta palabra. Abramos, pues, los ojos, los oídos y las mentes a lo que nos están diciendo nuestros alumnos con sus acciones, alumnos que son nativos digitales que viven y aprenden español en el siglo XXI. ¿Y qué nos dicen? Pues varias cosas, a saber: (i) que hay nuevos soportes que pueden complementar los ya existentes, aportándome orden, color, clasificación, claridad; (ii) que el espacio de aprendizaje no se limita ni termina en el aula; (iii) que la forma de aprendizaje no es unidireccional (profesor-alumno), más bien es una actividad horizontal y colaborativa.

Y todo eso sin meternos en pizarras digitales, tablets y otros dispositivos.

Este análisis de la realidad se base únicamente en la experiencia y, por superficial e intuitivo que pueda parecer, no debe dejar de ilumniarnos. Seguramente no dará luz al camino completo como en noches de luna llena, más bien alumbrará los próximos pasos, como hace un candil o una linterna, pero aprovechemos lo que podamos ver. Podemos utilizar herramientas como Mi parentela o como My heritage para hacer un árbol genealógico, Bubbl.us para organizar esquemas y dirigir actividades de lluvia de ideas, Google Docs para permitir que varios autores escriban en el mismo documento o Wordle para contextualizar cualquier tipo de actividad.

Consideramos que estos dos ejemplos son ilustrativos de lo que venimos proponiendo y que constituyen casos paradigmáticos de las aportaciones de las herramientas 2.0 al proceso de enseñanza-aprendizaje de E/LE. Al mismo tiempo son una muestra meridiana de lo que pretendemos en la segunda parte de nuestro trabajo.

Profesores de ELE en el mundo digital | I, II, III, IV.
Créditos de foto | Williamli1983
Espejo | Esta entrada en el blog de José Ramón Rodríguez

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