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Profesores de ELE en el mundo digital

Comienzo a publicar una extensa serie de entradas, escritas en estrecha colaboración con José Ramón Rodríguez Martín, durante el último mes. Todas estas entradas irán apareciendo en nuestros respectivos blogs a lo largo de las próximas semanas y nos gustaría que el conjunto de los profesores de E/LE participase de la conversación con sus comentarios.

Tras el análisis que presentamos en el artículo ‘Atando cabos’. Docentes de E/LE en transición acerca de la inteligencia colectiva y la cultura de la transición y su aplicabilidad al ámbito de la enseñanza del español como lengua extranjera (E/LE), consideramos que aún quedan algunos cabos sueltos, que mayoritariamente parten de los prejuicios que, tradicionalmente, tienen muchos de los profesores contra las nuevas tecnologías. Por ello, en este artículo nos proponemos:

Hay nuevas herramientas En el panorama educativo actual, es evidente que los profesores deben incorporar el uso de nuevas tecnologías tanto en la preparación de las clases como en los programas de formación y aprendizaje, así como planificar actividades que faciliten al estudiante la consecución de los objetivos del curso de una forma más sencilla, que es para lo que, en realidad, deberían servir las nuevas tecnologías, para hacer más simples las tareas más complicadas y tediosas por una parte, y para mejorar o complementar el trabajo que ya venimos haciendo con éxito sin estas herramientas, por otra. Sin embargo, entre otras cosas, no es nada sencillo llevar las TICs al aula y nos enfrentamos a una problemática que requiere de una necesaria reflexión previa, de un análisis de si el uso de estas nuevas herramientas va a reducir el esfuerzo que deben realizar los alumnos o no. Por ejemplo, es frecuente que las actividades que hacen uso de programas informáticos se prolonguen durante varias sesiones dilatando más de lo previsto el desarrollo de las programaciones descritas en los planes curriculares.

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Estas herramientas innovadoras deberían ser eso mismo, ser herramientas y no considerar su uso como un fin. Con frecuencia, muchos profesores llevan al aula actividades simplemente porque son bonitas o parecen interesantes sin pararse a pensar si tienen relación o no con los objetivos y contenidos y cuántas sesiones les va a suponer, de este modo, es común que los profesores, al haber elegido una actividad por la simple razón de su ‘envoltorio’ no la llevan hasta el final. Como cualquier otro recurso que utilicemos, el uso de estas nuevas herramientas debe tener un sentido dentro de la programación de la clase: será necesario hacer una labor previa, una secuenciación y una temporización, unas razones para su uso (en función de los objetivos, los contenidos, las competencias y las actividades) y una evaluación entendiendo que el habitual lamento de la pérdida de tiempo y esfuerzo de la que hablábamos no es algo exclusivo del uso de las nuevas tecnologías y sí una tarea necesaria de todo profesor responsable ya que, por ejemplo, en ocasiones, se comienzan blogs de aula que no se continúan (habiendo exigido, en la mayoría de los casos, un gran esfuerzo a nuestros alumnos) puesto que, simplemente se programa su creación y la publicación de los primeros artículos pero no se motiva su desarrollo ni la publicación de comentarios posiblemente, por falta de tiempo y por ausencia de análisis previo a la actividad. A pesar de existir una voluntad de incluir las TICs en las aulas pero el modo no es nada sencillo. En próximas entradas propondremos algunas soluciones que esperamos que sean de utilidad para la comunidad docente.

Profesores de ELE en el mundo digital | I, II, III.
Créditos de foto | Andrew*
Espejo | Esta entrada en el blog de José Ramón Rodríguez

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