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El blog como herramienta de aprendizaje profesional

Siempre recomiendo a todos mis compañeros de profesión que abran un blog en el cual ir dejando sus logros profesionales, sus hallazgos, sus experiencias y, por qué no, sus dudas.  Hace unos días, hablaba con un buen amigo que me comentaba que todo eso de los blogs estaba bien pero que, después de haber estado durante bastante tiempo escribiendo, había optado por cerrar el blog ya que no había cumplido el principal objetivo que se planteó cuando comenzó a escribirlo: ir aprendiendo, junto con otros compañeros, a través de los comentarios y referencias a otros blogs.

No es la primera vez que escucho o leo a un profesor con blog decir algo semejante. Aunque yo le animé a seguir adelante, comprendí que no le faltaba razón. Por alguna razón los filólogos y demás profesionales del mundo de las letras tienen un especial recelo a todo lo que tiene que ver con la tecnología, internet y la creación de textos públicos (no sea que se los vayan a copiar) y, aún es más, parece que se tenga ceguera digital al botón de ‘Comentar esta entrada’ al igual que se tiene ceguera digital a la publicidad online.

El panorama es de verdad triste. La blogosfera de ELE es muy entusiasta pero pero especialmente pequeña. Hay grandes profesionales que vierten a la red interesantes entradas donde comentan su día a día, entradas que pueden ayudar y mucho tanto a los profesores que comienzan en la profesión como a otros con mucha experiencia. Sus autores esperan un feedback que casi nunca se produce o, si lo hace, no tiene el calado que ellos esperaban.

Esto trae otra reflexión. Las comunidades virtuales más activas son las de los denominados frikis, o geeks (a pesar de la mala prensa que tienen por parte de los ‘eruditos de las letras’), pero el desarollo del español en internet como vehículo de conocimiento científico, literario o histórico es bastante penoso. No es arriesgado aseverar que las comunidades virtuales de los apasionados de la tecnología y los videojuegos están haciendo mucho más por la difusión del español en la red que todos los filólogos juntos y, cuidado, que internet es (y será) el principal sitio de difusión de conocimiento de la humanidad y es un invento sólo comparable a la invención de la imprenta. Dicho esto, comparemos el número de artículos de la mejor enciclopedia del mundo, la Wikipedia, los escritos en español con otras lenguas con muchísimos menos hablantes que la nuestra:

Número de artículos en la Wikipedia por idioma

Increíbles estos datos, ¿verdad? El español es la segunda lengua con menos artículos de la Wikipedia. ¿Por qué los filólogos, los profesores, los escritores, no se sienten en la obligación de contribuir al desarrollo de su cultura y su lengua en internet? ¿Acaso tienen el sentimiento noventaiochista del ‘que escriban ellos’?

De todos modos, yo soy optimista. Estoy convencido de que sólo se necesita un poco más de tiempo. Hay muchos blogs sobre enseñanza de español como lengua extranjera que son tan buenos que los leo con pasión. En nuestra mano está animar al resto de compañeros para que participen activamente de la vida en la red.

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