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Profesores digitales vs. profesores analógicos

Hoy en día, el mundo ofrece a nuestros alumnos tantas oportunidades para desarrollarse intelectual y culturalmente que todo profesor debería prestar especial atención a la realidad social y tecnológica en la que viven sus estudiantes. Participar y aprender cómo es el mundo que nos rodea no es sólo una tarea de los alumnos, ahora mismo y, debido a los continuos cambios e innovaciones, considero que también es una obligación de los profesores.

Cuando yo estudiaba en el instituto, solía escuchar con frecuencia la frase ‘Cada maestrillo tiene su librillo’, sin embargo, desde hace algunos años, ese librillo, ese recetario amarillea en sus hojas hasta el punto de haberse vuelto prácticamente inservible. Muchos profesores se vanaglorian de vivir en un romanticismo utópico, un lugar donde aún no ha llegado la tecnología. Sin embargo, son estos profesores los que no comprenden que deben enseñar a sus alumnos a sobrevivir en un mundo que cambia constantemente a un ritmo frenético. Y es una pena, porque haciendo uso de las nuevas tecnologías se puede disfrutar enormemente con la enseñanza, podemos entusiasmar a nuestra clase y podemos sentir que seguimos aprendiendo, que nuestra formación no terminó en la etapa universitaria.

En ocasiones, veo caras de desesperación entre el alumnado al ver cómo sus profesores tienen serias dificultades para guiarse por los menús de un simple DVD o manejar fotografías en un sencillo procesador de textos. De hecho, frecuentemente, los profesores que se han formado en las facultades de letras se presentan como profesionales analógicos, profesionales cuyas clases tienen la misma metodología que las lecciones que se impartían hace 60 años. Sería mucho más interesante, mucho más motivador, aprovechar la realidad actual y disfrutar con su trabajo impartiendo una asignatura contextualizada en la realidad social en la que viven sus alumnos convirtiéndose en profesionales digitales. Claro, que muchos pensarán que eso es mucho trabajo y que es más fácil seguir impartiendo clase desde el ‘esto te lo estudias por que yo lo digo, sí o sí’ a el ‘confía en mí, sígueme y te ayudaré a conseguir tus objetivos’. El vídeo que ahora sigue, lo dice todo:

Otro vídeo igualmente revelador.

Las nuevas generaciones tienen un enorme potencial para crear nuevos proyectos. Frente al individualismo de finales del siglo XX; el siglo XXI comienza con una juventud motivada, que cree en los proyectos colaborativos y tiene la suficiente fuerza vital como para llevarlos a buen término. Aprovechemos esa fuerza para enseñarles a ser los mejores.

Fuente: Blog de José Luis Castillo

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