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Diseñar cursos de español online

Hablaba hace un par de días con un compañero de profesión sobre qué habría que tener en cuenta para poder hacer un curso de idiomas online que fuera realmente efectivo y de calidad. Si hacemos un rápido análisis de la situación, podemos comprobar que, aunque los intentos y pasos dados hasta ahora en e-learning suponen un buen comienzo, lo cierto es que aún nos queda mucho trecho por andar.

e-learning

El principal escollo al que nos enfrentamos está en que, hasta ahora, lo que se ha hecho por regla general ha sido meter en esos cursos online ejercicios mecánicos (variando la forma y la presentación pero mecánicos al fin y al cabo). Si en nuestra labor diaria solemos huir de ese tipo de actividades… ¿por qué son las primeras que incluimos en un curso online? ¿Radica la razón en el desconocimiento que tienen los profesores de los propios lenguajes de programación y de las herramientas que tienen a su disposición o, por el contrario, podemos decir que aún no se ha alcanzado el nivel tecnológico suficiente como para diseñar un curso online suficientemente solvente e interactivo que permita la interacción del alumno con la máquina además de permitir la autocorreción y, finalmente, el propio programa informático pueda evaluar si el estudiante consiguió o no los objetivos del curso?

Es evidente que hay tecnología suficiente como para proponer al estudiante ejercicios algo más interesantes que los de rellenar huecos, por muy 2.0 que sea el sistema y por muy variada que sea la forma de rellenar los huecos (listas desplegables, botones de opción, y otros igual de aburridos). Por ejemplo, tomemos la siguiente muestra: desde hace bastante tiempo existen programas de reconocimiento de voz y de pronunciación y, aunque aún les queda camino por recorrer, se han usado mucho en los cursos de idiomas a distancia dotando a estos cursos de un componente interactivo desconocido hasta su incorporación.

Decía en mi entrada anterior, que las presentaciones de Power Point tenían su propio lenguaje y sería un error interpretarlas como un simple calco de lo que un profesor expone en una pizarra… ¿no tendrán los cursos online su propio lenguaje? ¿No será que estamos errando en el planteamiento mismo tanto del curso como de los ejercicios de aprendizaje y de evaluación?

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