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Subjuntivo con rosquillas

‘Subjuntivo con rosquillas’ es una de mis actividades estrella. Una de esas actividades comunicativas que siempre funcionan y un claro ejemplo del tipo de actividades que el equipo de profesores de Escuela Internacional hacen en las clases. Esta actividad está indicada para el nivel B1 y es ideal para hacerla con grupos reducidos.

Objetivos

Que el alumno entienda la dinámica del subjuntivo de tal modo que pueda comprender el significado y el uso de este modo verbal sabiéndolo diferenciar de un modo claro y preciso del indicativo. Se pretende que el estudiante pueda dar respuesta -por sí mismo- a la eterna pregunta ‘¿y por qué subjuntivo?’.

Contenidos

Ojalá + presente de subjuntivo.

Metodología El día de antes se les habrá dicho que repasen el presente de subjuntivo. Cuando el profesor llega a clase da a cada estudiante un plato vacío; obviamente, los mirarán con ojos atónitos. Ésta es la primera parte de una actividad que considero genial. Se les pregunta si ven algo en el plato. Evidentemente, dirán que no. A continuación se saca (antes no lo deberían haber visto) de la cartera o bolso un paquete de rosquillas y se pone una en cada plato advirtiéndoles que aún no se puede comer. El profesor pregunta qué es lo que ven en el plato y se les pide que lo huelan, que lo toquen, que -en definitiva- se cercioren de que esa rosquilla es real. Remarcamos esto escribiendo en la pizarra: “En mi plato veo una rosquilla” (cuidado con poner la forma verbal impersonal ‘hay’ pues complica la comprensión) subrayando el verbo y señalando que está en indicativo. Es el momento de invitarles a que prueben la rosquilla. Una vez que se la han comido, se les pregunta si ven algo en el plato. Dirán que no, que ya no hay rosquilla. Les hacemos notar que han usado indicativo porque la realidad es que ya no hay una rosquilla en el plato y les explicamos que el subjuntivo es el modo verbal del mundo de lo irreal, del deseo, del sueño, del futuro, de lo que está en mi mente y escribimos en la pizarra la frase “Ojalá haya una rosquilla en mi plato”. Como los estudiantes han formulado un deseo, lo hacemos realidad colocando otra rosquilla en su plato y les hacemos notar que, como nuevamente hay una rosquilla en su plato, una rosquilla real, tendremos que referirnos a ella usando el indicativo. Si todo fue bien y se explicó con claridad, esta actividad se les quedará grabada en la mente y en gran medida podrán responder ellos mismos a la sempiterna pregunta ‘¿y por qué aquí subjuntivo?’. Los estudiantes que hicieron conmigo esta actividad me han dicho mucho tiempo después que, siempre que tienen dudas con el uso del subjuntivo, recuerdan esta actividad con rosquillas. En la mayor parte de los casos, les resuelve la duda.

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