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El papel tiene los días contados

El papel está a punto de morir; los libros, las revistas y los periódicos en papel están sentenciados desde el mismo nacimiento de internet. De hecho, cada vez con más frecuencia, se lee que tal o cual medio de comunicación abandona su edición impresa para dedicarse exclusivamente a la publicación digital de sus contenidos. Los factores que influyen son muchos, pero quizá algunos de los más importantes sean estos: reducción de costes, inmediatez de la publicación, interactividad con los lectores (los clientes), eliminación total de intermediarios (no se necesitan imprentas, distribuidores, vendedores…), mejora de las pantallas de los ordenadores y otros dispositivos, la concienciación ecológica por la deforestación que causa el consumo de papel en el mundo, la comodidad que tiene el lector de poder acceder a los contenidos allá donde esté…

Cada día que pasa, estoy más convencido de que el reinado de los soportes físicos -y no sólo el del papel- ha llegado a su fin, buena prueba de ello es que, tras la reciente guerra entre los nuevos formatos audiovisuales, HD-DVD y BluRay, con victoria de este último, buena parte de los usuarios no ven necesario renovar sus equipos de reproducción ya que o bien ve las películas que les interesan por streamming o lo que bajan de internet suelen verlo en su disco duro multimedia o grabarlo en un simple DVD. Lo mismo pasa con la música puesto que ya no hace falta bajarse los mp3 del Emule o por Torrent, ahora, la mayoría de los internautas escucha la música que quiere a través de Youtube o utilizando otros repositorios que sirven música, archivos audio y podcasts en tiempo real sin necesidad de descargar nada.

Así pues, muy pronto asistiremos al ocaso definitivo del reinado del papel como soporte físico de comunicación por más que les pese a los románticos. Además, los nativos digitales ven en muchos casos, un sinsentido, escribir en papel ya que es costoso, luego hay que reescribirlo pasándolo a limpio y no se puede compartir con el resto de compañeros (quizá sea este punto uno de los más determinantes y diferenciadores de las generaciones anteriores). De igual modo, no ven necesario comprar una revista que habla de lo mismo que su blog favorito y, además, la revista lo hace de hechos que han sucedido hace varias semanas, su blog favorito lo hace de hechos que acaban de ocurrir.

Desde el punto de vista del escritor, abrir un blog es sencillísimo, apenas tres clics, una cuenta de correo electónico y un nombre bastan para tener disponible una de las herramientas de comunicación más poderosas de este comienzo de siglo ya que se tienen a todos los habitantes del planeta conectados a internet como potenciales lectores (y escritores). Los blogs influyen tanto en la opinión de las masas que varios gobiernos (entre ellos, muchos europeos, incluidos el nuestro y el de la propia Unión Europea) han propuesto iniciativas dirigidas a controlar tanto los escritos que publican los blogueros como a los propios blogueros.

Aquí, los medios de comunicación tradicionales reconvertidos en medios de comunicación digitales tienen un reto difícil de afrontar. Si mantienen que se debe pagar por leer sus contenidos es probable que no tarden en sucumbir definitivamente ya que en internet hay multitud de páginas web, blogs y foros de altísima calidad que ofrecen sus contenidos de forma totalmente gratuita; lo que ha llevado a algunos a criminalizar tanto a los internautas como a la propia herramienta: internet.

Habrá que ver cómo afecta todo este movimiento a las editoriales que centran su actividad comercial en el ámbito educativo (a las que editan literatura, ensayos, libros de autoayuda, etc…, sólo les queda adaptarse a los nuevos tiempos o sucumbir al cambio).

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