Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información

Condicionales con jamón

Esto que voy a contar supone una de las anécdotas más divertidas de mi labor como profesor. A mí siempre me gusta mezclar mi vida privada (o supuestamente privada porque con esto de internet, las redes sociales, los blogs y demás inventos que permiten volcar tu vida al gran mar que es la red no es que tenga mucha vida privada, la verdad) y la cultura española con los contenidos gramaticales que doy en cada una de mis clases, y lo hago porque creo que facilita enormemente la consecución de los objetivos por parte del estudiante.

En cierta ocasión, tenía un grupo de estudiantes que estaba muy interesado en saberlo todo sobre la realidad de la educación española porque estaban estudiando pedagogía en sus países. Pues bien, cuando tuve que dar las oraciones condicionales se me ocurrió ejemplificarlas de la siguiente forma:

Si me regalaseis un jamón tendríais una matrícula de honor en el test de evaluación Si me hubieseis regalado un jamón hubieseis obtenido la máxima nota en el último examen

Aprovechando la ocasión para explicar que cuando un estudiante español ve muy difícil aprobar una asignatura de las llamadas ‘hueso’ (palabra coloquial que les suele interesar mucho también) antes o después suele decir que sólo la aprobará regalando un jamón al profesor pero que -obviamente- nunca se hace, es sólo una forma de hablar.

El caso es que esta historia y esta forma de explicar las condicionales de segundo y tercer tipo les encantó. El curso siguió y las estudiantes terminaron su programa. Un día antes de volver a su país vinieron a mi despacho con un gran paquete. Con mucha ilusión comencé a abrirlo y cuál sería mi sorpresa cuando vi que había un jamón serrano.

Todas las estudiantes comenzaron a reír y aplaudir :D Hay que decir que las notas ya estaban puestas desde hacía una semana y no se movieron ni una décima que uno es muy profesional. Claro, que también hay que confesar que el jamón era de plástico :D

Coméntalo en: Twitter Facebook Google +