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Una merienda nipona

En el centro, acostumbramos a llevar manjares típicos de los lugares a los que viajamos o cuando hay una fecha señalada. La Directora de Máketing, después de pasar algunas semanas en Japón (es japonesa), ha llegado con algunos dulces típicos que me gustaría comentar en este blog.

Comenzamos con una galletitas oscuras y redondas hechas con alguna clase de semillas. Al probarlas, descubrí que su sabor era ligeramente salado (que no logré identificar con nada conocido) y, a medida que iba comiendo galletitas, el sabor cambió desde los krispis hasta las pipas. ¡Espectacular! Como anécdota, me contaron que estas galletitas se venden en los típicos comercios 24 horas para los japoneses que se van de fiesta y trasnochan (vamos, como los churros aquí) :D

A continuación, degustamos un Kit-Kat nipón aunque, como es sabido, no es algo típico de Japón; sin embargo sí es muy curioso que el sonido Kit-Kat, en japonés, se asemeja mucho a la expresión ‘Voy a conseguirlo’ o ‘Voy a aprobar’ y, por lo visto, se come mucho en época de exámenes. También me llamó la atención que el envoltorio del Kit-Kat tiene varias dibujadas flores de cerezo, relacionándose, nuevamente, la vida estudiantil con esta famosa chocolatina ya que, cuando un alumno aprueba la selectividad se dice que está abierto como una flor de cerezo.

La tercera golosina está envuelta en un papel de reflejo metálico; se trata de un chocolate de té verde. ¡Tiene un sabor muy raro! Es de color verde y sabe a plantas, es como si estuvieses realmente comiendo una pasta de hojas de té, de verdad que es muuuuuy raro… Curioso, pero raro, raro.

El bizcocho que se ve en la foto tiene un papel semitransparente por encima con el propósito de conservar el fresco y cremoso un caramelo que lo cubre, pues bien, todos en la oficina nos comimos el papel, (al menos en el primer bocado) porque no se ve a simple vista ya que parece un reflejo del caramelo. Por lo visto, en Japón, todos los niños chupan ese papel impregnado con caramelo y dejan el resto de bizcocho (a pesar de que está buenísimo) con el consiguiente enfado de las mamás japonesas.

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