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Te ayudaré a conseguir el éxito

La mayoría de los profesores que empiezan a dar clase suelen tener el mismo problema: no consiguen que sus estudiantes trabajen en clase (o en casa) haciendo las tareas que los profesores y profesoras les mandan.

Cuando se trabaja con un equipo humano hay que ganarse el respeto de sus integrantes. Los tiempos del ‘esto se hace porque lo digo yo y porque sí’ hace ya que quedaron atrás. La autoridad se puede imponer pero la influencia siempre la otorgan los demás y, esto, para nosotros que coordinamos equipos (ya seamos, profesores, jefes de estudio o directores), debería estar siempre presente en nuestra forma de entender el trabajo. De hecho, si conseguimos influir en el grupo para que las tareas que les encarguemos sean vistas como útiles y provechosas, todos los miembros del equipo estarán mucho más contentos y se sentirán realizados.

Para ejemplificar esto, recomiendo ver la película ‘El club de los emperadores‘; al comienzo de la misma, se ve a un alumno caminando por el césped del campus en lugar de ir por un camino empedrado cercano. El diálogo transcurre así:

Profesor: Usted -llamando su atención- no se desvíe del camino que han seguido grandes hombres antes que usted. Alumno: ¡Ah!, sí, señor. Disculpe […] (El alumno abandona el césped y se sitúa en el camino empedrado) Alumno: Y… además, es mejor para es césped. Profesor: Se equivoca, es mejor para usted.

Nótese que el profesor no pretende imponer la norma, sino prefiere hacer ver al alumno lo que es mejor para él. Así pues, toda aquella persona que coordine un equipo puede imponer o influir (proponer). Esta idea podría resumirse en una pequeña frase: ‘Sígueme y yo te ayudaré a conseguir el éxito‘. La empatía es esencial, por lo tanto. Hay que hablar siempre en positivo (y lo negativo, comunicarlo en privado), el profesor debe tomar el mando de la clase con la verdad siempre por delante y siendo consecuente con lo que comunica a sus alumnos.

Y, quizá, lo más importante: para influir y entusiasmar a nuestros interlocutores hay que saber escuchar, por encima de ninguna otra cosa. Los demás también quieren plantear su punto de vista, sea una postura válida o no.

Bien es verdad que la vida no es una película, pero hay películas que sí suelen versar sobre la vida.

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