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Negociación y motivación en la clase de ELE

Hablaba yo hace unos días sobre cómo internet está cambiando la forma que tenemos de procesar la información. Sin duda, es importante que todo profesor esté informado de cuáles son los cambios que se están  produciendo en la sociedad (a un ritmo vertiginoso, por cierto) y los tenga en cuenta a la hora de programar e impartir las clases con el objeto de que la fractura entre la vida social y la educativa (influenciada, además, por las diferentes formas de entender la educación según el abanico de nacionalidades que tenemos en el aula de ELE) no se convierta para muchos estudiantes en una brecha insalvable.

Desde hace algún tiempo, estoy leyendo noticias aquí y allá sobre el uso que hacen los jóvenes de la televisión. En los últimos años ha caído en picado el consumo de televisión y ha aumentado enormemente el tiempo que pasan conectados a internet debido, en gran parte, a que, en internet, es el usuario el que selecciona lo que quiere ver en cada momento. El individuo deja de ser un sujeto pasivo, ya no le basta con aceptar lo que ve por la televisión, escuchar lo que emiten por la radio; en estos momentos es él quien desea -y puede- elegir qué tipo de información quiere recibir y cómo recibirla.

Si intentamos incluir este cambio social en el aula, lo más fácil es pensar que el profesor debería entregar la batuta de la clase a sus alumnos. Nada más lejos de la realidad. A lo que me refiero es a que si un profesor quiere hacer una clase interesante y útil es necesario, vital -diría yo- que negocie con sus estudiantes la forma de tratar los temas del programa, que el profesor investigue cuáles son los intereses de los alumnos que tiene en clase y adapte el curso de tal forma que ellos hayan elegido la forma y el profesor, a través del plan curricular, los objetivos y contenidos.

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