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Inteligencia artificial

Hoy, buscando herramientas que faciliten el aprendizaje online me he topado con una entrada en ‘El suplemento ocasional‘ que -he de confesarlo- me ha entusiasmado. Se trata de bots (programas informáticos capaces de imitar el comportamiento humano) que logran mantener, con el interlocutor, una conversación hasta cierto punto natural (en inglés, por lo que es una herramienta ideal para aprender este idioma); sin embargo, uno no puede olvidar la sensación de estar jugando al frontón puesto que nada pasa hasta que no se lanzan las preguntas. Es cierto que, aunque el bot puede proponer nuevos temas en la conversación, éstos chirrían un poco.

A.L.I.C.E. (Artificial Linguistic Internet Computer Entity) ofrece una prueba del potencial de la inteligencia artificial que ha desarrollado en la que, incluso, un usuario con conocimientos suficientes podría crear un nuevo personaje, esta vez sí, para practicar español convirtiéndose en una potente herramienta de e-learning.


Clic para charlar con ella

Este proyecto no es el único pero quizá es de los más emblemáticos. Tenemos otro ejemplo en la web Media Semantics. En su portada nos aguarda Anna, una bellísima chica cibernética dispuesta a darnos charla -y nada más que charla- porque no tardará en informarnos de que ella, al ser un robot, no tiene sentimientos de ninguna clase. Si nos gusta, tenemos montones de personajes para elegir. Si nos gusta, podemos registrarnos en SitePal y disfrutar practicando inglés pudiendo, incluso, insertarlo en nuestro sitio web.


Clic para charlar con ella

Una vez más comprobamos cómo las herramientas para la enseñanza del inglés llevan mucha ventaja a las que hay para la enseñanza del español por mucho 2.0 que lancemos a los cuatro vientos. Con todo, hay una herramienta que podemos usar, es gratuita y nos la trae Google; se llama Lively.

No se trata tanto de un único personaje cibernético como un mundo en tres dimensiones en el que podemos crear salas para charlar con otros usuarios (para usarlo basta tener una cuenta de Gmail). Como profesores, tenemos la oportunidad para crear una sala en la que nuestros alumnos practiquen español cuando no pueden estar o no están en el centro (ideal para ejercicios de e-learning). Los estudiantes pueden reunirse en corrillos para practicar y el profesor ir de grupo en grupo tal y como lo haría durante el desarrollo de una clase presencial.

Como decía en una entrada de hace varios días… el mundo de la educación no tardará mucho en sufrir una revolución como jamás ha conocido y ahí estaremos nosotros para vivirla.

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